Organizaciones de la Sociedad Civil se articulan para defender la democracia

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La Paz, 27 de febrero (UNITAS). – Alrededor de 100 organizaciones, fundaciones, activistas, periodistas y miembros de la sociedad civil se reunieron esta semana convocados por la Unión Nacional de Instituciones para el Trabajo Social (UNITAS) en el conversatorio “¿Qué pasa en Bolivia? Reflexiones y desafíos en el contexto actual” para poner en debate el complejo proceso político, social, económico y cultural post 21F que atraviesa Bolivia.

Tanto los oradores como los asistentes expresaron su deseo de seguir trabajando en el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil, articulándose a la diversidad de organizaciones sociales y movimientos autogestionados que existen en el país.

Resaltaron la importancia de proporcionar información y análisis crítico de la realidad; generar propuestas en torno a una agenda consensuada de defensa de los principios y derechos fundamentales para vivir en democracia y a cambios y transformaciones estructurales que la población boliviana viene demandando hace décadas.

Según la directora de UNITAS, Susana Eróstegui, “es la sociedad civil la que ha sido llamada, con más fuerza que en otros tiempos, a promover la deliberación ciudadana y la acción colectiva para la construcción democrática de alternativas de sociedad y desarrollo”.

Eróstegui, que fue la moderadora del debate, indicó que la clase política tiene la importante misión de interpretar la demanda social actual y el creciente descontento de la población.

Sobre el debate y reflexión

Enrique Velazco, investigador del INASET, planteó la necesidad de que la sociedad civil posicione con urgencia temas centrales en el debate nacional sobre economía y política, a tiempo de señalar mediante la presentación de datos, que mientras el consumo y el endeudamiento de la población nacional se ha incrementado, el bienestar se está financiando mediante la deuda.

Se debería priorizar la economía como fuerza creadora de valor y de empleo frente a los deseos de las elites -sean políticas o económicas- que controlan el capital, el comercio y la intermediación financiera, puntualizo.

“Una economía de y para la gente tiene que crecer sobre la base del esfuerzo de la gente y los beneficios de ese crecimiento no tienen que reflejarse en utilidades bancarias sino en el bienestar de los hogares”, explico Velazco, señalando que ese es el gran desafío de un crecimiento sostenible a largo plazo para el país.

Puntualmente sobre la situación nacional, Velazco recomendó que “hay que considerar el concepto de buen empleo y desarrollo sostenible frente a las ideas del extractivismo, desarrollismo y caudillismo centralista”.

Lo que preocupa a la investigadora y activista, Cecilia Requena, es que en el país se estaría construyendo una narrativa de polarización entre lo popular y las clases medias.

Requena se refirió a una de las últimas declaraciones del vicepresidente Álvaro García Linera que en una entrevista reciente con el periódico cruceño El Deber, dijo “¿Creen que vamos a rifar la re-postulación de Evo por un apego abstracto a la norma?”.

“Eso es muy grave porque en ese detalle entra el respeto al voto que es un elemento fundamental en la democracia, además del estado de derecho…cuando dice eso, uno se pregunta; ¿Si fuéramos hoy a elecciones, sería otro detalle de norma abstracta?. Si no se respetó el 21 F tampoco se respetará el voto en las próximas elecciones”, explicó Requena.

Para la investigadora, el desafío es crear puentes, “no a partir de la oposición al Movimiento Al Socialismo (MAS) sino de la defensa de la democracia”.

“Podemos estar en desacuerdo en términos político partidarios, pero sí de acuerdo en defender la democracia, los derechos y también la naturaleza, dijo Requena.

En tanto, el ex Defensor del Pueblo, Rolando Villena, fue enfático al señalar que uno de los graves problemas que enfrenta Bolivia es que el gobierno ha “desinstitucionalizado el Estado” y por esto en la actualidad muchas instituciones responderían a la lógica del centralismo de poder generando situaciones de profunda crisis.

“Se está haciendo del pueblo ya no un sujeto político, ni sujeto de derecho, sino objeto. Esta cosificación del pueblo es lo más grave, porque ha llevado a imponer un discurso que no refleja la realidad”, dijo Villena.

Para el ex Defensor del Pueblo, Bolivia vive el agotamiento de un ciclo político, cuyas secuelas las esta sintiendo la sociedad, y la democracia estaría pasando por su peor momento.

“Hay un reduccionismo para no reconocer la capacidad que tiene el pueblo como sujeto de derecho, como sujeto político. El gobierno ha utilizado a los pueblos indígenas. ¿Qué queda del Estado plurinacional? Los pueblos indígenas en la práctica también se encuentran tremendamente divididos”, dijo Villena.

El último orador, Juan Carlos Núñez de la Fundación Jubileo, planteó que estamos en un momento de inflexión profunda en el Gobierno; hay una mirada de futuro con incertidumbre muy compleja que debe ser traducida en articulación.

“Creo que ha sido -sobre movilizaciones del pasado 21 de febrero- una expresión ciudadana muy positiva. Estamos viendo un despertar de la ciudadanía (…) si no se respetan las leyes en Bolivia no hay democracia”, apuntó Núñez.

Fueron más de tres horas de debate y diálogo que siguiendo los principios fundamentales por los que UNITAS se ha caracterizado en sus más de 40 años de trabajo, buscaron promocionar la independencia de la sociedad civil, generar capacidades analíticas críticas e impulsar la articulación entre Organizaciones de la Sociedad Civil para lograr un eco en las distintas instancias públicas.

“Bajemos la información hacia todas las organizaciones con las que estamos en contacto. No es difícil abrir el espacio de deliberación con la diversidad de actores donde ninguno hace una defensa de su posición afín o no con el partido de gobierno sino contribuye a profundizar estos temas y generar plataformas de relacionamiento y acción colectiva”, apuntó Eróstegui en sus conclusiones.