Un MAS fracturado y un plazo inminente
El MAS, fuerza política dominante en Bolivia durante casi dos décadas, enfrenta su primera elección sin Morales, quien lideró el partido entre 2006 y 2019. La ruptura pública entre Morales y Arce, su exaliado y actual presidente, ha dividido al partido en dos facciones: los “arcistas”, leales a Arce, y los “evistas”, alineados con Morales. Esta división, junto con la creciente crisis económica del país —marcada por escasez de combustible, inflación y reservas de dólares en caída— eleva la importancia de las elecciones de 2025. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) estableció del 14 al 19 de mayo como el período para inscribir candidaturas, dejando al MAS con poco tiempo para resolver sus conflictos internos.
Un anuncio pospuesto y tensiones crecientes
El domingo, el MAS aplazó un evento clave para proclamar a Arce como su candidato presidencial, argumentando la necesidad de finalizar la selección de candidatos al Senado y la Cámara de Diputados. Sin embargo, Milan Berna, líder de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB), reveló a EFE que el retraso no solo se debe a los candidatos legislativos. “Seguimos analizando quiénes serán los candidatos a la presidencia y vicepresidencia”, afirmó Berna, añadiendo que Arce es precandidato, respaldado por varias regiones, pero que hay otros nombres en consideración.
La CSUTCB, parte del Pacto de Unidad —una coalición de organizaciones campesinas afines a Arce—, desempeña un rol central en la selección de candidatos del MAS. No obstante, la indecisión del partido ha generado especulaciones y fricciones internas, especialmente entre diputados “arcistas” que se acusan mutuamente de haber asegurado nominaciones sin el apoyo de las bases.
Andrónico Rodríguez: ¿Un nuevo contendiente?
El panorama se complicó aún más cuando el sábado el presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, fue proclamado como candidato presidencial, distanciándose de su mentor, Evo Morales. El analista político Marcelo Silva explicó a EFE que la aparición de Rodríguez refleja dudas sobre la viabilidad de Arce. “El bajo respaldo a Arce, ligado a la crisis económica, lleva a algunos sectores del MAS a apostar por Rodríguez, quien podría captar el voto de la izquierda popular”, afirmó Silva. Rodríguez, de 36 años y considerado una figura emergente, es visto como un posible unificador para la base del partido, aunque su candidatura aún no es oficial.
Berna, por su parte, minimizó las tensiones, señalando que Rodríguez, mientras siga siendo militante del MAS, es bienvenido a participar en las actividades electorales del partido. “Si está con nosotros, está cumpliendo su rol”, dijo, dejando abierta la posibilidad de una reconciliación.
Los desafíos de Arce y la sombra de Morales
Arce, quien ha sido proclamado candidato por organizaciones sociales en cuatro ocasiones, aún espera el respaldo oficial del MAS. Su presidencia ha sido golpeada por la crisis económica, con una inflación del 8,82% en 2024 y protestas por la escasez de combustible. Una encuesta reciente mostró que Arce cuenta con apenas un 4% de apoyo electoral, muy por detrás de Morales y figuras de la oposición como Manfred Reyes Villa y Samuel Doria Medina, ambos con un 18%.
Mientras tanto, Morales, inhabilitado para postularse nuevamente por un fallo del Tribunal Constitucional de 2024, abandonó el MAS para formar Evo Pueblo, un nuevo bloque político. Afirmó haber asegurado un partido “prestado” para competir como candidato presidencial, pero aún no ha revelado detalles, lo que genera incertidumbre sobre su participación. La ruptura entre Morales y Arce, iniciada en 2021 por desacuerdos sobre políticas de gobierno y el control del MAS, sigue debilitando al partido, con Morales acusando a Arce de orquestar su exclusión judicial.
¿Qué sigue?
Con el plazo del 19 de mayo acercándose, el MAS enfrenta la presión de unirse detrás de un candidato o arriesgarse a una mayor fragmentación. Las luchas internas del partido podrían beneficiar a alianzas de oposición, como el Bloque Unido de Oposición, liderado por figuras como Carlos Mesa y Samuel Doria Medina. El analista Franklin Pareja advirtió que las divisiones del MAS y la crisis económica hacen de esta una de las elecciones más impredecibles de Bolivia en décadas. “El proceso es frágil y la claridad aún está lejos”, declaró a Bloomberg Línea.
Por ahora, los bolivianos esperan una decisión del MAS, un partido que alguna vez simbolizó la unidad, pero que hoy refleja las profundas incertidumbres del país. Ya sea Arce, Rodríguez u otra figura quien lidere la candidatura, el camino hacia agosto de 2025 promete más giros en la tumultuosa saga política de Bolivia.

