Reporte especial

Cronología de los hechos en Bolivia y cuatro semanas de las movilizaciones

Por Yessica Torrez

Ayer era 21 de noviembre, exactamente se cumplió un mes desde el día de las elecciones generales que se vivió en Bolivia, luego de varios días de convulsiones, la respuesta del OEP y sus recomendaciones para una nueva elección, Bolivia no dejó de ser foco de atención que empezó con el denominado “fraude electora”

Era un día donde los bolivianos acudieron a las urnas para emitir su voto. Las mesas habilitadas trabajaron ocho horas continuas – como es determinado por el Órgano Electoral – y luego realizar el conteo de votos. Los Tribunales Departamentales TEDs tenían la obligación de enviar estos datos al sistema del Tribunal Supremo Electoral (TSE) y estos, a su vez, tenían el compromiso y la obligación de transparentar este proceso mediante la Transmisión de Resultados Preliminares (TREP) de forma inmediata.

Eran aproximadamente a las 19.30 cuando se habilitó el sistema para que podamos ver los resultados en tiempo real. luego de un par de horas los resultados en línea arrojaban datos que preveían una segunda vuelta entre los candidatos más votados Evo Morales y Carlos De Mesa. Este sistema del TREP cayó. Era indicios donde el país empezaría a convulsionar. Luego de que el sistema TREP se rehabilitó pasado casi 24 horas, los datos apuntaban a un binomio ganador: el MÁS tendría un cuarto mandato.

Líderes cívicos, políticos, universidades y sectores sociales iniciaron una campaña en contra del fraude electoral que el gobierno que era muy evidente debido a la cantidad de irregularidades, actas manipuladas, funcionario sacando ánforas y cambiando boletas donde el Tribunal Supremo Electoral (TSE) negó todo ese proceder.

La presión de estos sectores y constantes movilizaciones derivo que el entonces presidente Evo Morales llame a una comisión internacional para que realice una auditoria de las elecciones. El 1 de noviembre, la Organización de Estados Americanos (OEA) llegó a Bolivia con el objetivo de inspeccionar las fallas del TREP y analizar los datos de votación. Esta acción no calmó los ánimos de sectores movilizados, quienes además ya pedían una segunda vuelta. Las protestas se incrementaron y pidieron la renuncia de Evo Morales.

Razones que llevaron a renunciar a Evo Morales

Primero. La llegada del líder cívico del departamento de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, quien juró llevarle una carta de renuncia a Evo Morales hasta la sede de gobierno. Acto que fue impedido en tres ocasiones por seguidores y afines al gobierno de Evo Morales en el aeropuerto de la ciudad de El Alto.

Segundo. El motín de la Policía que inició en la ciudad de Cochabamba y se expandió a nivel nacional. Manifestaron sus quejas contra el Gobierno y se negaron a continuar reprimiendo al pueblo protestante que pedía respeto al voto y la democracia.

Tercero. Las universidades de todo Bolivia habían congelado sus actividades para unirse a las protestas y salir a las calles exigiendo respeto a la democracia y respeto a los votos del 21 de octubre. Se incrementó las protestas en diferentes ciudades contra del aún entonces mandatario por los abusos que había ordenado a efectivos de la policía.

Cuarto. Uno de sus principales aliados como la Central Obrera Boliviana (COB) corto las relaciones y le dio la espalda al gobierno.

Quinto. A la cabeza de Juan Carlos Pumari  y los mineros en Potosí, rechazaron la explotación de litio y los acuerdos internacionales con la reserva de sus minerales. Sus medidas de presión sumaron fuerza al rechazo social ya generalizado en el país.

Sexto. El comandante General de las Fuerzas Armadas (FFAA) Williams Kaliman pidió la renuncia del presidente Evo Morales.

Al final de todo, se suma el resultado preliminar de la auditoría de la OEA, que había comprobado las irregularidades en el proceso electoral. Recomendando nuevas elecciones generales con nuevos representantes para organizar las elecciones generales en Bolivia.

Este accionar desencadenó la desconfianza de muchos más ciudadanos que condenaron a la cúpula del gobierno masista. Ahora con esos antecedentes exigían la renuncia de Morales y García Linera.

Morales en conferencia de prensa, sin mencionar el tema de la auditoría, anunció la anulación de los comicios electorales. La convocatoria a nuevas elecciones y el cambio de las autoridades del TSE. Sin embargo, reiteró el llamado a sus bases para defender a su Gobierno.

Afines al gobierno del MAS iniciaron un bloqueo en la carretera a La Paz – Oruro y así impedir la llegada de una caravana de mineros que partió desde el departamento de Potosí apoyando a las protestas que crecían en la ciudad de La Paz exigiendo respeto a la democracia y la transparencia a los votos que tomaron el tinte de fraude electoral. La caravana fue cercada en el sector de Vil Vila, a pocos kilómetros de Caracollo, por comunarios apostados en los cerros que empezaron a disparar contra la caravana de buses dejando un saldo fatal heridos.

En las ciudades de Oruro y Potosí, quemaron las casas de las autoridades que representaban al gobierno de MAS. Autoridades de la gobernación, alcaldes incluso asambleístas fueron puntos de reclamos y ataques de la ciudadanía. Estas autoridades renunciaron a sus cargos debido al fuerte ambiente y represión de vecinos en varios puntos de Bolivia. Autoridades y encargados públicos empezaron en cadena a presentar sus renuncias del ejecutivo y el legislativo.

Morales esperaba calmar a la gente con la convocatoria a nuevas elecciones y llamar al diálogo a los candidatos que habrían llegado hasta el cuarto lugar en las pasadas elecciones, pero los mismos líderes políticos y la población lo rechazaron.

Morales renunció el 10 de noviembre e intentó salir de Bolivia mediante vuelo. Sin embargo, los países vecinos le negaron el permiso por el espacio aéreo. Tuvo que volver a Bolivia y refugiarse en el Chapare corazón del trópico cochabambino.

Luego de esta acción el Estado Boliviano tuvo un vacío de poder por más de 40 horas. Los presidentes del parlamento también habían anunciado las renuncias a sus cargos. Esta acción llevó a la inmediata posesión de la senadora Jeanie Añez, primero como presidente del Senado y por consiguiente mandataria del Estado Plurinacional de Bolivia. Acción que fue respaldada por una interpretación de la Constitución Política del Estado por parte del Tribunal Constitucional.

Las movilizaciones seguían ahora por parte de los seguidores y afines al Movimientos Al Socialismo (MAS). Se armaron grupos violentos que lograron objetivos como; quemar los domicilios del rector de la UMSA, Waldo Albarracin, la periodista, Casimira Lima, el dirigente de los Ponchos Rojos, Nelson Condori, otras personalidades y personas reconocidas sufrieron similares actos. Los saqueos y quema de viviendas en diferentes ciudades y zonas de La Paz y El Alto fueron constantes.

El eje central de Bolivia había paralizó sus actividades debido a los bloqueos en las carreteras.

Un día como ayer 21 de noviembre, a un mes del fraude electoral, la sede de Gobierno y el departamento de Cochabamba se encuentran resguardadas por efectivos policiales y militares para evitar que grupos vandálicos infiltrados en los movimiento, protestas y organizaciones con causas comunes, causen zozobra en las ciudades.

Las ciudades La Paz y El Alto se encuentran con bloqueo por parte de grupos radicales afines al MAS. El comercio y transpirabilidad se ven perjudicadas por los bloqueos de manifestantes que buscan el regreso de Evo Morales y la renuncia de la presidente constitucional Jeanine Añez.

Los alimentos no ingresan por vía terrestre, esto provoca el desabastecimiento de la canasta familiar y la elevación de precios, hasta en un 100% y quizá más en los productos de primera necesidad de la canasta familiar.

Pese al llamado al diálogo por parte del gobierno actual, aún no existe una respuesta que pueda mejorar la situación del país, debido a que no encuentran representantes legales de estas movilizaciones.

Con todo este panorama, se suma los sectores movilizados afines al MAS para tomar la planta de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) ubicada en la zona de Senkata, Distrito 8 de la ciudad de El Alto. No permiten la salida de gas licuado, combustible u otro derivado para el consumo diario. Este accionar deja a las familias varias familias de estas dos ciudades y otros sectores dependientes asfixiada de insumos básicos para la el diario vivir.

Este 19 de noviembre, una gran cantidad de efectivos policiales y militares llegó a la planta de Senkata y proceder a desbloquear la ruta, salir camiones cisternas cargadas de gasolina y así reabastecer de combustible a las ciudades. Este operativo fue confrontado por pobladores del lugar quienes se oponían a las salidas de los camiones. Algunos grupos se enfurecieron lanzando piedras y disparando petardos a las cisternas. Efectivos militares y de la policía gasificaron y resguardaron la salida de los camiones. La situación se agravó cuando los manifestantes usaron material explosivo para derribar los muros de la planta de YPFB.

Como resultado de los enfrentamientos hubo al menos cinco muertos y una veintena de heridos.

Los sectores movilizados anunciaron la radicalizar las medidas de presión en la zona de Senkata de la ciudad de El Alto.

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