Mientras las autoridades investigan la autenticidad de la grabación y el contexto en el que fue registrada, un antecedente ocurrido hace casi un año ha vuelto a cobrar relevancia. Se trata de la protesta protagonizada por el suboficial David Santos Quispe, quien denunció públicamente que dentro de la Policía existirían cobros irregulares para definir los destinos del personal.
Aunque ambos hechos corresponden a momentos distintos y el aporte a la memoria de Andres Gomez Vela (periodista) en su muro de Facebook, donde aún los temas son objeto de investigaciones, las similitudes entre las denuncias han reabierto el debate sobre la transparencia en la administración de la carrera policial.
Una protesta que pasó casi desapercibida
El 4 de septiembre de 2025, la rutina de la Plaza Murillo fue interrumpida por una escena poco habitual.
El suboficial David Santos Quispe, con más de dos décadas de servicio, se esposó a una banca frente a los edificios del poder político. Sobre sus piernas colocó una bandera boliviana y exhibió un cartel en el que denunciaba haber sido destinado al departamento de Pando por revelar presuntos hechos de corrupción dentro de la institución policial.

Ante los medios de comunicación aseguró que existía una estructura que cobraba alrededor de 300 dólares para evitar que un efectivo fuera trasladado a otro destino.
Según su denuncia, los cambios de destino no siempre respondían a necesidades institucionales, sino que, en algunos casos, podían depender de pagos irregulares.
En ese momento, sus declaraciones quedaron como la denuncia de un solo policía frente a una institución de miles de efectivos y no derivaron en un debate nacional de gran alcance.
El audio que cambió el escenario
Diez meses después, la difusión de un audio atribuido al comandante general Mirko Sokol volvió a poner el tema bajo la lupa.
En la grabación, cuya autenticidad y contexto aún son materia de investigación por parte de las autoridades, se hace referencia a presuntos pagos millonarios relacionados con la estructura de mando de la Policía.
Entre las afirmaciones que más repercusión generaron figura la mención de que un general podría obtener entre cuatro y cinco millones de dólares durante una gestión únicamente mediante cambios de destino. También se hace referencia a un supuesto grupo de oficiales identificado como «Los Golden» y a presuntos aportes económicos para influir en la designación del Comandante General.
Hasta el momento, estas afirmaciones no han sido establecidas judicialmente y forman parte de las investigaciones anunciadas por las autoridades competentes.
Más denuncias en medio de la polémica
La controversia no se limita al contenido del audio.
En los últimos días, el diputado Rolando Pacheco denunció presuntas irregularidades en la propuesta de ascenso de cuatro coroneles al grado de General Primero, asegurando que algunos oficiales habrían sido favorecidos por encima de otros con mayor antigüedad o méritos.
Por su parte, el vicepresidente Edman Lara pidió esclarecer quiénes integrarían el grupo denominado «Los Golden», desde cuándo se conocían estas denuncias y por qué, de ser ciertas, no fueron puestas oportunamente en conocimiento de la justicia.
Las declaraciones ampliaron el debate sobre la transparencia en los procesos internos de ascensos y designaciones dentro de la institución policial.
La propia Policía reconoce denuncias por corrupción
En medio de la polémica, otro dato aporta contexto al escenario actual.
Meses antes de conocerse el audio, la propia Policía Boliviana informó que las líneas habilitadas para denunciar hechos de corrupción habían recibido 97 denuncias.
De ese total, 22 fueron verificadas y dieron lugar a procesos disciplinarios y penales por diferentes hechos, entre ellos presuntos casos de extorsión y otras irregularidades administrativas.
Estas cifras muestran que la institución reconoce la existencia de denuncias internas y sostiene que mantiene investigaciones para sancionar los casos que logran ser corroborados.
Un antecedente que hoy vuelve a ser observado
- Por separado, cada episodio puede tener explicaciones distintas.
- La protesta de un suboficial que denunció presuntas represalias.
- Un audio cuya autenticidad y alcance aún deben ser esclarecidos.
- Las denuncias de legisladores sobre supuestas irregularidades en ascensos.
- Las investigaciones internas que la propia Policía asegura haber impulsado.
Sin embargo, observados en conjunto, todos estos hechos han vuelto a colocar en el centro del debate el sistema de ascensos, cambios de destino y designaciones dentro de la Policía Boliviana.
Por ahora, corresponde a las investigaciones administrativas y judiciales determinar si existe alguna relación entre estos hechos o si se trata de episodios independientes.
Las preguntas siguen abiertas
A casi un año de la protesta de David Santos Quispe, varias interrogantes continúan sin respuesta:
- ¿La denuncia del suboficial fue investigada a profundidad?
- ¿Existieron pruebas que respaldaran o descartaran los presuntos cobros por cambios de destino?
- ¿Qué resultados arrojarán las investigaciones sobre el audio atribuido a Mirko Sokol?
- ¿Las denuncias sobre ascensos y designaciones forman parte de un mismo problema institucional o corresponden a hechos aislados?
Mientras esas respuestas llegan, la imagen del suboficial esposado a una banca en Plaza Murillo vuelve a cobrar actualidad. Lo que entonces pareció la denuncia de un solo efectivo hoy reaparece en medio de una nueva controversia que mantiene bajo escrutinio a la cúpula de la Policía Boliviana.

