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  • El “Gatopardismo” de la impunidad: Bolivia incumple la sentencia de la Corte IDH sobre tortura

    El “Gatopardismo” de la impunidad: Bolivia incumple la sentencia de la Corte IDH sobre tortura

    Por: Juan de la Cruz Méndez

    El término “Gatopardismo” nace de la literatura italiana para describir una cínica realidad política: “Cambiar algo para que nada cambie”. En Bolivia, esta práctica se ha vuelto el refugio de la impunidad, especialmente en casos de derechos humanos. El reporte que presentamos a continuación desnuda cómo el Estado boliviano ha convertido una sentencia internacional en un trámite administrativo, ignorando el dolor de quienes, hace más de dos décadas, fueron víctimas de un sistema que prefirió la tortura antes que la justicia.

    El caso PROSEGUR: entre el crimen y el horror estatal

    Para entender esta historia, hay que retroceder al 14 de diciembre de 2001. En la avenida Kantutani de La Paz, se produjo un asalto escandaloso y sangriento contra un vehículo de la empresa PROSEGUR. El fuego cruzado con armas de grueso calibre dejó tres muertos: un chofer, un policía y un portavalores. El botín fue millonario, pero el costo institucional fue mayor: la banda estaba liderada por Blas Valencia, un oficial de alto rango de la Policía Boliviana.

    La presión social y la imagen desgastada de la institución policial detonaron una cacería humana. Sin embargo, en su intento de hacer justicia, el Estado cruzó la línea de la legalidad. Los operativos de captura, que debían ser estrictamente vigilados por la Fiscalía y realizarse a la luz del día, se convirtieron en allanamientos nocturnos de terror. La Policía Técnica Judicial (PTJ) no solo buscaba delincuentes; desató una ola de abusos psicológicos, físicos y sexuales contra los implicados y sus familias, incluidos mujeres y niños.

    La intervención de la Corte IDH: el Estado en el banquillo

    Ante la gravedad de los hechos, el caso escaló a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, órgano judicial autónomo de la Organización de los Estados Americanos, encargado de aplicar e interpretar la Convención Americana sobre Derechos Humanos. Su función es juzgar si un Estado ha vulnerado los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

    En una sentencia histórica emitida el 18 de octubre de 2022, la Corte declaró a Bolivia responsable de:

    • Tortura y tratos crueles, incluyendo violencia sexual y condiciones de encierro inhumanas.
      • Violación del derecho a la vida y a la salud, por la falta de atención médica a los heridos y mujeres embarazadas.
      • Atropello al domicilio y a la niñez, por los operativos ilegales realizados frente a menores de edad.

    La sentencia contra Bolivia: obligaciones claras, cumplimiento parcial

    La sentencia emitida por la Corte IDH exigía diversas reparaciones integrales para las víctimas y medidas estructurales para evitar que los hechos se repitan.

    A nivel judicial:

    • Revisión exhaustiva de la sentencia interna del caso.
      • Investigación penal a los involucrados por los actos de tortura.
      • Protocolos de investigación reforzados.
      • Mecanismos de reapertura de casos.

    Garantías de no repetición:

    • Planes de capacitación permanente para la Policía, el Ministerio Público, jueces y defensores públicos, enfocados en la prevención de la tortura.
      • Revisión y actualización de los protocolos vinculados a la niñez.
      • Publicación oficial de la sentencia.

    Reparación económica:

    El Estado debía pagar indemnizaciones compensatorias por los daños. Los montos fueron fijados entre diez mil y sesenta y cinco mil dólares por víctima, además de cubrir los costos y gastos de sus representantes.

    Medidas de rehabilitación:

    • Atención médica integral y gratuita.
      • Atención especializada para los detenidos.

    La investigación en Palmasola: “Una victoria de papel”

    Para este reportaje, nos trasladamos al Centro de Rehabilitación Palmasola, en Santa Cruz. Allí, el rastro de la tortura aún es visible. Contactamos a E.C., quien purga una condena de 30 años. Su cuerpo es testimonio de aquel 2001: camina con dificultad por dolores crónicos en la columna y la pierna, y su tabique nasal está destruido.

    “Vinieron, me tomaron la presión y ya. El Estado no ha pagado nada de mis tratamientos”, relata E.C., denunciando que, aunque Bolivia pagó las indemnizaciones económicas (entre 10 y 65 mil dólares), ha ignorado la rehabilitación médica integral exigida por la sentencia.

    Mientras algunos pocos reciben atención, otros envejecen en el olvido, lo que evidencia un cumplimiento desigual y arbitrario de las obligaciones internacionales.

    El silencio cómplice y el “lavado de manos”

    La investigación intentó confrontar a los responsables actuales, pero se topó con un muro de hermetismo que marca un silencio cómplice. La Procuraduría General del Estado, encargada de coordinar el cumplimiento de estas sentencias, se negó a brindar información, pese a la insistencia. El mismo silencio guardó Marco Quiroga, responsable del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP).

    Por su parte, el deslinde de responsabilidades políticas es absoluto:

    • Wilfredo Chávez (exprocurador): Desvinculó totalmente al expresidente Jorge Quiroga (en cuyo gobierno ocurrió el hecho), calificando cualquier señalamiento como “un tiro al aire”.
    • La Fiscalía General del Estado: A través de su vocería, aseguró que la institución “no violó derechos” y que toda la responsabilidad recae únicamente en la Policía Boliviana.

    Incluso la Defensoría del Pueblo admite la parálisis. Ana Maldonado, vocera de la entidad, confesó que este es un “caso complicado”, donde otras instituciones del Estado llegan a amenazar a los implicados para frenar sus reclamos.

    Gatopardismo estructural

    El paso de la PTJ a la FELCC (Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen) fue el cambio de nombre perfecto para que nada cambie. Según el jurista Delmar Apaza, el Estado ha cumplido con lo que menos le cuesta: el dinero. Pero ha fallado en lo estructural: sancionar a los torturadores y sanar a las víctimas.

    Bolivia vive hoy un “Gatopardismo” de la impunidad. Las sentencias de la Corte IDH se convierten en promesas de papel frente a un sistema que sigue utilizando el silencio y la indiferencia como herramientas de poder.

    El asalto a PROSEGUR fue un crimen sangriento que merecía justicia, pero la respuesta del Estado fue un horror que, 24 años después, sigue sin ser reparado.

     Imágenes de hemeroteca:

  • Con sus dos tercios en Diputados, el MAS sancionó la ley que busca evitar persecuciones políticas

    Con sus dos tercios en Diputados, el MAS sancionó la ley que busca evitar persecuciones políticas

    Durante la sesión de esta jornada de martes fue sancionada la Ley de Cumplimiento de Derechos Humanos (denominada como la «Ley de inmunidad»), con los dos tercios del Movimiento Al Socialismo (MAS) en la Cámara de Diputados. El cuerpo legal pretende evitar la persecución política y jurídica contra dirigentes, políticos y afines al partido del anterior gobierno.

    El perfil de ley pasó ahora al despacho de la presidente Jeanine Añez, quien ya advirtió en reiteradas ocasiones que no firmará la promulgación. Ayer, el ministro de Justicia, Álvaro Coímbra, anunció que se “neutralizará jurídicamente” el proyecto legislativo del MAS, incluso con la consulta constitucional.

    En la sesión de Diputados, la intención de rechazo fue expresada por legisladores contrarios al MAS. La representante del Partido Demócrata Cristiano, Jhovana Jordán, planteó aplazar la aprobación del proyecto de ley hasta que el Tribunal Constitucional Plurinacional emita un criterio de legalidad.

    La idea fue compartida por Amilcar Barral de Unidad Demócrata. Sin embargo, ante las discusiones e incluso insultos que se repartieron entre la bancada del MAS y las de otros frentes culminó el debate. Entonces, se procedió a la votación a favor de la aprobación de la normativa, con las modificaciones que se hizo en el Senado.

    El proyecto de la norma fue impulsado por el MAS desde noviembre de 2019, cuando se instalaron mesas de diálogo entre el Gobierno transitorio y organizaciones sociales, en la búsqueda de la pacificación.

    El Órgano Ejecutivo reiteró esta semana que es innecesario aprobar la ley que pretende el MAS, considerando que se busca liberar de responsabilidades a los allegados a la gestión del expresidente Evo Morales.

    En tanto, la presidenta del Senado, Eva Copa (del MAS), anunció que promulgará la referida ley si la Mandataria no lo hace. En la pasada jornada el senador Oscar Ortiz presentó una impugnación al proyecto de ley ante el Senado debido a que se habrían incumplido procesos.

  • La presidente Añez desahució la ley del MAS que busca liberar de juicio a Morales y a exautoridades

    La presidente Añez desahució la ley del MAS que busca liberar de juicio a Morales y a exautoridades

    La presidente Jeanine Añez condenó la intención de los legisladores del Movimiento Al Socialismo (MAS) de aprobar una ley que libere de responsabilidades penales a Evo Morales, exautoridades y a dirigentes, por lo que adelantó que no promulgará este proyecto de ley que está en debate en el Senado.

    Junto a algunos ministros de su gabinete, en conferencia de prensa, la Mandataria pidió a los bolivianos estar atentos al avance legislativo de este perfil de ley del MAS. Dijo que su gobierno no perseguirá a ningún dirigente cívico, político o sindical, pero no cederá amnistía a quienes cometieron delitos.

    “El MAS pretende abusar de su mayoría parlamentaria para seguir engañando a los bolivianos,  no vamos a defraudar esa lucha pacífica de millones de bolivianos y no vamos a participar escribiendo una historia de infamia”, afirmó Añez.

    La tarde de este sábado se dio paso al debate del proyecto de ley extraordinaria Para Reafirmar el Ejercicio de los Derechos y Garantías del Pueblo Boliviano, cuya proyectistas es las senadora Sonia Chiri, subjefa de la bancada del MAS.

    Este perfil de ley menciona que su disposición es de “aplicación obligatoria” en todo el territorio nacional, menciona a todas las instituciones del Estado.

    En su artículo siete se lee: Garantías Para los Dignatarios de Estado, cuyo texto revindica la vigencia de la ley 044, para al juzgamiento e altas autoridades en el cumplimiento de sus labores, por lo que “no podrán ser enjuiciados, procesados ni perseguidos por ningún tribunal o autoridad de la jurisdicción ordinaria, por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, hasta la fecha de promulgación de la presente ley, sin que se haya producido la autorización legislativa prevista en el texto constitucional.

    El artículo continúa con el siguiente texto: “Los órganos del Estado, Ministerio Público, Policía Boliviana y Fuerzas Armadas garantizarán a las y los asambleístas de la Asamblea Legislativa Plurinacional que no serán objeto de persecución judicial o acciones de hecho, en estricto cumplimiento a lo establecido en el artículo 151 y 152 de la Constitución Política del Estado.

    El texto continua: “La protección señalada en el parágrafo anterior será extensiva a todas las autoridades electas en el presente periodo constitucional”.

    La propuesta de ley del MAS, además, dispone que el gobierno de Añez deberá facilitar salvo ductos para asilo político en el exterior a quienes lo soliciten.

    Por otro lado, ordena que las autoridades electas, dirigentes sindicales, sociales y cívicos, sean protegidas por el Estado y que a simple denuncia verbal podrán activar un mecanismo de protección si se sienten vulnerados sus derechos.

    En el artículo 12 del cuerpo legal menciona que el Estado garantizará la libertad de prensa para medios nacionales e internacionales, para la difusión de imágenes de movilizaciones represiones y otros hechos que sean considerados como ilícitos.

    La bancada opositora en la Asamblea Legislativa condenó la intención de este proyecto legislativo, en tanto el MAS aún no se pronunció. La sesión en el Senado quedó postergado por la polémica que se generó.