La Cumbre Nacional Minera, impulsada por el Gobierno para debatir una nueva política minera y avanzar en la elaboración de un nuevo Código Minero, comenzó envuelta en una fuerte pugna entre las dos principales organizaciones del cooperativismo: la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia (Fencomin) y la Federación de Cooperativas Mineras Auríferas de Bolivia (Fecmabol).
Las diferencias obligaron al Ministerio de Minería a modificar la modalidad del encuentro. La cumbre, que inicialmente debía reunir a todos los sectores en un solo espacio, se realizará por bloques para evitar enfrentamientos entre ambas organizaciones.
Fencomin responsabiliza al Gobierno
La dirigencia de Fencomin, encabezada por Josué Caricari, cuestionó la decisión del Ejecutivo de cambiar la organización de la cumbre sin consenso con el sector cooperativista.
Según Caricari, una verdadera Cumbre Minera debe reunir al sector estatal, privado y cooperativo en una sola mesa de diálogo, por lo que las reuniones separadas desvirtúan el objetivo del encuentro.
Asimismo, responsabilizó a los ministros de Estado por el conflicto y aseguró que fueron las autoridades quienes permitieron convocatorias que desconocen la estructura orgánica del cooperativismo.
Fencomin reiteró que, de acuerdo con la legislación vigente, es la única organización con representación nacional y rechazó el reconocimiento de Fecmabol.
«No hay Fecmabol, no existe y no va a existir», afirmó Caricari.
Fecmabol responde
Desde Fecmabol rechazaron las declaraciones de Fencomin y aseguraron que las cooperativas auríferas ya conforman un bloque independiente con derecho a participar en las decisiones del sector.
Sus dirigentes señalaron que fueron convocados a la Cumbre Minera con una delegación de 150 representantes y prepararon propuestas para debatir durante los tres días previstos.
Sin embargo, cuestionaron que el Gobierno modificara la metodología del encuentro a pocas horas de su inicio y atribuyeron esa decisión a presiones de Fencomin.
Advirtieron que asistirán disciplinadamente a las reuniones, pero anunciaron que se declararán en estado de emergencia si el Ejecutivo vuelve a ceder ante las exigencias de la dirigencia de Fencomin.
Además, aseguraron que la organización nacional intenta monopolizar la representación del cooperativismo y afirmaron que las cooperativas auríferas no participaron en los bloqueos registrados en las últimas semanas.
Una disputa por el control del cooperativismo
El conflicto refleja una fractura que se arrastra desde hace varios meses.
Fencomin sostiene que es la única federación nacional legalmente reconocida para representar al cooperativismo minero, mientras que Fecmabol considera consolidada su separación y exige ser reconocida oficialmente como representante del sector aurífero.
La controversia se intensificó después de que el Gobierno invitara a ambas organizaciones a participar en la Cumbre Minera, decisión que Fencomin considera un incumplimiento de los acuerdos alcanzados previamente con el Ejecutivo.
También surgen cuestionamientos políticos
En medio de la polémica, surgieron versiones que señalan que dirigentes de Fencomin habrían negociado con el Gobierno concesiones mineras a cambio de contribuir a levantar los 53 días de bloqueos que afectaron al país.
Las denuncias también sostienen que la dirigencia conocía la difícil situación económica del Ejecutivo y la falta de recursos para garantizar el abastecimiento de combustibles.
Hasta el momento, estas acusaciones no cuentan con una confirmación oficial y forman parte de denuncias difundidas en el ámbito político.
La Cumbre continúa
Pese a la controversia, el Ministerio de Minería ratificó la realización de la Cumbre Nacional Minera bajo una nueva modalidad por bloques.
El objetivo del Gobierno es recoger propuestas para la elaboración de un nuevo Código Minero que aborde temas como seguridad jurídica, inversiones, contratos mineros, comercialización, institucionalidad y protección del medio ambiente.
Sin embargo, el enfrentamiento entre Fencomin y Fecmabol amenaza con marcar el desarrollo del encuentro y evidencia la profunda división que atraviesa actualmente el cooperativismo minero en Bolivia.
