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Manifiesto de Luz, site specific, por Aldair Indra, realizado en Galeria CIMA, Santiago de Chile
Cultura

Manifiesto de Luz, site specific, por Aldair Indra, realizado en Galeria CIMA, Santiago de Chile 

La última intervención de la artista boliviana Aldair Indra, denominada Manifiesto de luz, es una acción ritual con luces lásers astronómicos y sahumerio de plantas medicinales. Se realizó en Santiago de Chile el día 9-9-2019. La acción plantea la reconexión con la tierra y las cosmovisiones, en momentos de gran urgencia. La acción fue producida por SPECIFIC, de Daniel Aguayo Mozó, fotografiada por Alejandro Galvez y con video de Lucas Nuñez.

La obra consiste en una instalación site specific acompañada de performance, con 21 punteros láser astronómicos, 21 tubos de cobre, tierra vegetal, sahumerio. Largo: 500 cm, ancho: 500 cm, alto: infinito visible

La instalación ubicada en la terraza de Galería CIMA presenta un manifiesto sutil en el cual lo espiritual se vuelve político, una solicitud de reconexión entre el planeta Tierra y el cosmos.

Es una instalación de luces láser astronómicos que elevan la palabra ORIGEN al cielo, mediante código morse traducido a una escritura lineal.

Los filamentos de flujo luminoso, implantados en hitos de abono, apuntan verticalmente al cielo de Santiago, en un momento en que se convive con incendios forestales en distintas partes del mundo, producidos por la inversión del capital agroindustrial en distintos territorios.

La obra se convierte en un ritual, que no por ser tan sutil como espiritual, deja de ser un manifiesto de crítica sobre la relación del ser humano con la tierra y el cielo, ante los conflictos por la tierra en Sudamérica. La ocasión fue un momento de diálogo acerca de estos problemas.

Aldair Indra (La Paz, Bolivia, 1989) estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes y Sociología en la UMSA, con formación en video, accionismo y crítica. En 2014 ganó el 2° Premio del Concurso Nacional ExpresArte de AECID con una intervención urbana de 400 m2. Cuenta con muestras individuales y colectivas en EEUU, Perú, Chile y Argentina. Trabaja en intervenciones en sitios, instalaciones audiovisuales y evidencias científicas que contrasta con narrativas del pensamiento mágico originario-andino y la espiritualidad en sus distintas acepciones, prácticas y simbólicas. Su última exhibición fue “Espectro de Marte” en el Museo Regional de Antofagasta.

Declaración: “Considero que el enfrentamiento de fondo en el gran relato de la “historia”, entre la civilización occidental y los pueblos originarios, se halla entre el razonamiento científico y el pensamiento mágico, que dan razón al origen del mundo, visto desde los ojos de cada cual. Es este espacio de fricción en el cual nos cuestiono la veracidad de ambos discursos.”

Proceso de la obra:

La intervención se realizó en el piso 11, en la terraza de Galería CIMA, en frente a la plaza Italia y al cerro San Cristóbal, que en lengua mapundungún era llamado Tupahue. Los invitados fueron recibidos con un mate de rica rica, correspondiente al sahumerio, preparado con hierbas medicinales de la región, con tomillo, matico, llantén, barraco, natre, hojas de coca y palo santo. El aroma de estas hierbas invadía el lugar.

Los asistentes fueron conducidos al medio de la instalación, rodeados por hitos de tierra vegetal en el suelo, en cuyo centro están clavadas 21 tubos de cobre.

Al iniciar la acción, un locutor da lectura al Manifiesto escrito por la artista, en el cual se comenta acerca del origen del universo en distintas lenguas y culturas, así como la creación de la tierra, tema de conflictos bélicos y agroindustriales en estos momentos. La declaración comenta acerca de cómo los indígenas, siguieron adorando a la Pachamama en la forma de la virgencerro, y conectándose con la madre tierra en sus prácticas. Dedicó la acción a la tierra y al cielo de este momento. En busca de una reconexión, enciende las luces láser que apuntan al cielo, a travéz del humo, y estos hilos de luz forman un tejido perdiéndose en lo infinito del cielo. Estos lásers conforman la palabra origen en código Morse: – – – . – . . . – – . . – .

Manifiesto leído el día lunes 9/9/19 a las 9 hrs, hacia el cielo de Santiago de Chile.

En la gran mayoría de las cosmovisiones del mundo, el origen del universo o del ser humano
se origina desde la palabra, el verbo creador.
La palabra crea la realidad.
El verbo invoca el futuro.
La comunicación se compone de lenguaje, de códigos, signos, canales.
Emisor, receptor y un mensaje.
El código es clave para la comunicación. Un tipo de código entre muchos fue el que se
conoce como código morse, que mediante puntos y líneas, es un sistema de representación de
letras y números de señales emitidas de forma intermitente.
En el uso del código morse, una de las señales más importantes es SOS. Mucha gente cree
que esta señal significa Save Our Ship (salven nuestro barco), Save Our Souls (salven
nuestras almas) o Send Out Succour (envíen socorro). Sin embargo algunos investigadores
creen que SOS es la sigla de la frase si opus sit o si fuera necesario o cuando sea necesario,
de manera que sería la abreviación de una frase que, extraída del contexto de urgencia o de
precariedad, llegó a significar es necesario y, de ahí, es necesario el socorro inmediato,
aunque todo esto parece ser una cuestión de interpretación.
Este tejido de luz conforma un código vertical basado en los puntos y la línea como dos
puntos seguidos.
Los primeros sistemas de la escritura a finales del IV milenio a.C. se fundamentan en
tradiciones de sistemas simbólicos que no se pueden clasificar como escritura en sí mismas.
Estos sistemas se pueden describir como protoescritura y utilizaban símbolos ideográficos o
mnemónicos que podían transmitir información.
La tablilla de Kish es una tablilla de piedra caliza cubierta de escritura cuneiforme, es
considerada la muestra más antigua de esta escritura hallada en Tell al-Uhaymir , aldea
ubicada en la Babilonia (Irak). Ha sido datada en el 3500 a. C. Según algunos investigadores,
la inscripción trataría de actividades económicas; pero es difícilmente descifrable, dado que
los signos no son identificables.
Más tarde, en los textos del judaísmo, los escribas de textos sagrados pausaban antes de
copiarlos, y usaban términos de reverencia para mantener oculto el verdadero nombre de
Dios.
Para la cosmovisión Aymara, un orden universal se divide en tres mundos: alajpacha, que se
refiere al mundo de arriba; akapacha, el medio que habitamos, la Tierra; y manqhapacha, el
inframundo, de abajo, la oscuridad, lo oculto.
De forma similar, para los hindúes la palabra original fue el aum la vibración occidental, el
origen, la acción creadora. El aum son tres letras primigenias. Aun siglos después los
científicos encontraron este sonido como vibración primordial del universo. Así también, el
aum resuena entre las células del organismo. No es un dios ni es antropomorfo, es una
energía universal. Entre otras formas de meditación, los hinduistas y tibetanos crean los
mandalas y los yantras, que son diagramas sagrados para representar la estructura del
Universo y del ser humano, en cuanto a réplica microcósmica del macrocosmos. Estas
pequeñas muestras totalizadoras de la proyección geométrica del cosmos se suelen organizar
mediante un círculo (centro del universo y soporte de concentración) inscrito dentro de una
forma cuadrangular. En la práctica, los yantras hindúes son lineales y geométricos, mientras
que los mandalas budistas son figurativos.
Maya, en sánscrito, significa literalmente, ilusión o engaño. Procede de la raíz sánscrita ma,
medir, y por modificación idiomática fue adquiriendo diversos sentidos, como formar,
limitar, etc. Se utiliza ampliamente en los Upanishads. maya proyecta el universo material
con todo la que encierra; pero, en realidad, todas las cosas, todas las formas materiales, los
seres finitos, el nacimiento y la muerte, no son reales, sino que constituyen el avidiya, la
ignorancia. El hombre que llega a percibir la realidad suprema, se da cuenta de que todo en el
universo percibido por los sentidos no es más que maya, ilusión.
Sin embargo, en la lengua aymara, la palabra maya significa uno, el primero, el origen.
En quechua, pury es el verbo de movimiento (ve, anda), y en aymara este verbo es saram,
ambas palabras suenan igual, y juntas purah saram son palabras sánscritas de los upanishads.
En koreano; hombre (saram) significa “el ser que vive”. Así, las palabras hombre (saram),
vivir (sarda) y vida (sarm) comparten la misma raíz (sar). Ningún ser vivo, excepto el ser
humano, es llamado “el ser que vive” (saram). La palabra se aplica tanto al hombre como a la
mujer. Además los verbos vivir (sarda) y quemar (sarûda) compartían la misma raíz. En
rigor, sarûda significa más que simplemente quemar. Significa quemar hasta desaparecer.
Así, hombre sería el ser que se consume por el fuego. El hombre es el ser que se quema hasta
la destrucción total. Con esto, el ser humano podría caracterizarse como el ser que quema su
propia carne hasta la destrucción total.
La Tierra (del latín Terra, debe su nombre a una deidad romana equivalente a Gea , diosa
griega de la feminidad y la fecundidad) es un planeta del sistema solar que gira alrededor de
su estrella —el Sol — en la tercera órbita más interna. Es el más denso y el quinto mayor de
los ocho planetas del sistema solar. También es el mayor de los cuatro terrestres o rocosos.
Pero volviendo a las etimologías, Tierra deriva otras palabras clave como su homónimo, en
economía clásica se considera la tierra como uno de los tres factores de producción, siendo
los otros el capital y el trabajo ; la remuneración derivada de la propiedad o el control de la
tierra (o de los recursos naturales en ella incluidos) se suele denominar renta o renta de la
tierra .
La tierra, particularmente los yacimientos mineros y los campos o localizaciones geográficas,
de especial valor para su uso agrícola, ganadero o forestal; ha sido históricamente la causa de
todo tipo de conflictos sociales , políticos y bélicos.
Según Emiliano Zapata “La tierra es del que la trabaja”.
La tierra, suelo, la madre tierra, en aymara se personifica como la Pachamama, cuya
encarnación como deidad, la madre divina, se travistió de la virgen cerro, en la imagen de una
pintura del periodo barroco mestizo, encontrada en autor desconocido, en 1720. La imagen se
refirió durante siglos, al sincretismo religioso de la población colonizada en los Andes de
América Latina.
En la extirpación de idolatrías, los indígenas escaparon de esta censura, invocando a la
Pachamama a través de la Virgen Cerro, Virgen Maria, existiendo así los cultos a la Virgen
de Copacabana, Virgen de Urkupinha, Virgen de Cotoca, Virgen del Carmen, Virgen de
Guadalupe, así como la Virgen de la Inmaculada Concepción.
Así la gran mayoría de las iglesias se construyeron sobre antiguoas apachetas, apus y lugares
sagrados de la Pachamama, para poder enterar estas creencias, usaron piedras y tierra
perteneciente a los antiguos sitios rituales.
Según los originarios andinos, los espíritus tutelares de una ciudad se convierten en los
cerros, centinelas, dicho sea como el nombre Tupahue, palabra en mapundungun que
nominaba al Cerro San Cristóbal, centinela del cual proviene la tierra de este manifiesto.

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