Bolivia necesita pasar de un intercambio basado en la venta de materias primas y la compra de manufacturas a una cooperación orientada a producir, transformar e innovar. Esa fue la principal conclusión del conversatorio “El Modelo de Desarrollo Chino y la Iniciativa de la Franja y la Ruta: Oportunidades para la Industrialización de Bolivia”, organizado por la Red Boliviana de Estudios sobre el Desarrollo y la Experiencia China (REDEC) el pasado 13 de octubre en el Auditorio de Posgrado de la Universidad Privada Boliviana (UPB), en La Paz.
El encuentro, primero del ciclo Horizontes de Desarrollo, reunió perspectivas diplomáticas, empresariales e institucionales para analizar cómo convertir los recursos naturales, la infraestructura y el conocimiento técnico del país en producción industrial, empleo y exportaciones de mayor valor.
La Franja y la Ruta
El Encargado de Negocios a.i. de la Embajada de la República Popular China, He Zheng, presentó la Iniciativa de la Franja y la Ruta como una plataforma abierta de cooperación basada en consultas extensivas, contribución conjunta y beneficios compartidos. Recordó que más de 150 países y 30 organizaciones internacionales participan en ella, y que Bolivia se sumó mediante un memorando de entendimiento firmado en 2018 y ratificado por la Ley N.º 1170 en 2019.
El diplomático destacó que el comercio bilateral alcanzó 4.200 millones de dólares en 2025 y que más de 120 empresas chinas operan en el país, generando más de 20.000 empleos directos. Entre los proyectos emblemáticos citó la hidroeléctrica Ivirizu, con más de 290 MW, y el Complejo Siderúrgico del Mutún, con capacidad de 200.000 toneladas de acero al año y una sustitución estimada de importaciones de 260 millones de dólares anuales.
Reglas claras y socios con capital y tecnología
El presidente de la Cámara Nacional de Industrias (CNI), Gonzalo Morales, subrayó el peso del sector en la economía: 16,5 % del PIB, alrededor de 600.000 empleos y 17 % de las recaudaciones tributarias. Sin embargo, advirtió sobre obstáculos estructurales como el contrabando, la burocracia, la crisis energética, las deficiencias logísticas y los bloqueos.
Morales señaló que China fue en 2025 el principal origen de las importaciones bolivianas y el segundo destino de sus exportaciones, con un déficit bilateral de 556 millones de dólares. Bolivia vende sobre todo minerales y compra maquinaria, vehículos e insumos industriales. Por ello, la CNI propuso tres apuestas tractoras para la industrialización. La primera es la refinación minera y metalúrgica. La segunda es una agroindustria con marca boliviana. La tercera es el mejor aprovechamiento de activos estatales como el potasio y el Mutún. A estas sumó oportunidades en fertilizantes, frutas amazónicas procesadas y confecciones de alpaca. La CNI expresó su expectativa de que empresas chinas se conviertan en socios activos de empresas bolivianas, aportando capital y tecnología.
Cadenas de valor, universidades y sostenibilidad
Wang Jian, gerente general de China International Water & Electric Corp. (Sucursal Bolivia) y representante de la Cámara de Empresas Chinas, planteó tres pilares para la cooperación futura. El primero es la articulación con proveedores y pequeñas y medianas empresas bolivianas. El segundo es la vinculación entre universidades y empresas en áreas como la química del litio y las energías limpias. El tercero es la transición energética en solar, eólica, baterías y movilidad eléctrica.
Ante una consulta del público sobre la dimensión social de las inversiones, Wang explicó que los proyectos cuentan con áreas especializadas en asuntos sociales y ambientales. También valoró el diálogo con actores bolivianos para comprender mejor las particularidades del país.
Superar el aislamiento histórico
Desde la REDEC, el moderador Manuel Mercado vinculó la conectividad física con la necesidad de superar el aislamiento crónico, estructural y multidimensional que ha marcado la historia boliviana. Señaló que la cooperación internacional cobra sentido cuando se traduce en oportunidades concretas y desarrollo humano.
El diálogo con el público abordó además el aprovechamiento del puerto de Chancay. Los participantes coincidieron en que su uso exige carreteras adecuadas, abastecimiento de combustibles y previsibilidad para el transporte.
Conclusión
Los participantes coincidieron en que la industrialización requiere una estrategia de largo plazo que coordine inversión, infraestructura, energía, capacidades técnicas y acceso a mercados. También requiere proyectos con resultados verificables y una política industrial sostenida que permita retener más valor dentro del país.
#RCnoticias | Industrializar Bolivia con valor agregado: el reto central de la cooperación con China. https://t.co/ZjEiQEK4mD https://t.co/YZjA1z2oOm
— RC noticias (@rcbolivia) October 21, 2026

