Los ministros de Economía, José Gabriel Espinoza, y de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, admitieron este jueves que el efecto más sensible del Decreto Supremo 5503 se sentirá en los precios de algunos productos básicos, especialmente por el ajuste en el precio de los combustibles, aunque insistieron en que no habrá desabastecimiento ni incrementos descontrolados.
“No va a faltar aceite, no va a faltar pollo, no va a faltar huevo. El abastecimiento está garantizado”, afirmó Espinoza, quien atribuyó la preocupación social a una “psicosis colectiva alimentada por cadenas de desinformación”.
Según el ministro, el alza de precios registrada en semanas previas no fue provocada por el decreto, sino por el desabastecimiento de diésel y la volatilidad cambiaria heredada. “El golpe inflacionario fuerte ya ocurrió antes; ahora estamos corrigiendo las causas”, sostuvo, al señalar que el tipo de cambio informal bajó de Bs 14 a cerca de Bs 10 por dólar.
Para amortiguar el impacto en los hogares, el Ejecutivo ratificó un incremento del salario mínimo nacional a Bs 3.300 para la gestión 2026, además de aumentos en los principales bonos sociales.
“La economía no se puede reconstruir dejando gente atrás”, señaló Espinoza, al remarcar que el salario mínimo es una referencia clave para el sector informal, trabajadores eventuales y servicios domésticos.
Entre las medidas sociales anunciadas destacan:
- Renta Dignidad: sube de Bs 350 a Bs 500.
- Bono Juancito Pinto: aumenta de Bs 200 a Bs 300.
- Nuevas transferencias mensuales para personas en situación de vulnerabilidad.
El Gobierno asegura que estas medidas buscan proteger el poder adquisitivo de los sectores más golpeados por la crisis.
Uno de los ejes estructurales del Decreto 5503 es la prohibición al Banco Central de Bolivia (BCB) de financiar empresas públicas, práctica que, según Espinoza, deterioró las Reservas Internacionales y la credibilidad macroeconómica.
“Se empujó al Banco Central a financiar el malgasto y el robo. Eso se terminó”, afirmó el ministro, quien vinculó la escasez de dólares al sistema de subsidios distorsionados.
Según datos del Ejecutivo, cerca del 30% del subsidio a los combustibles terminaba en contrabando y redes de corrupción, generando una fuga de hasta 1.000 millones de dólares por año.
El decreto también reglamenta el diferimiento de créditos, que ya no será automático, sino a solicitud del prestatario. “El diferimiento ciego iba a provocar el colapso del sistema financiero”, advirtió Espinoza.
Respecto a las protestas de gremiales y transportistas, el Gobierno rechazó aumentos desproporcionados en tarifas. “No hay ninguna razón técnica para subir pasajes en 100 o 150%”, dijo el ministro, al recordar que el transporte representa solo el 7% del costo final de productos como el pollo y que el decreto reduce aranceles a llantas, repuestos y lubricantes.
Medinaceli calificó el sistema anterior como una “enfermedad” que beneficiaba a contrabandistas. “Se les quitó el negocio a quienes ganaban entre uno y dos millones de dólares por día”, afirmó.
En el plano energético, el Gobierno anunció la importación de petróleo crudo para refinarlo en el país y elevar la capacidad de refinación del 30% al 90%, como parte de una estrategia para fortalecer el PIB industrial.
Medinaceli adelantó además reformas en hidrocarburos, electricidad, energías verdes y litio, con mayor participación privada, con el objetivo de garantizar el abastecimiento interno entre 2028 y 2030.
El Ejecutivo sostiene que el Decreto Supremo 5503 es una medida dura, pero necesaria, para ordenar la economía, frenar la inflación y evitar una crisis mayor. Aunque reconoce un impacto inicial en los precios, afirma que el paquete combina ajuste fiscal con protección social, y apuesta a una estabilización gradual en los próximos meses.

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