El expresidente Evo Morales confirmó la marcha a la ciudad de La Paz el próximo 16 de mayo al frente de una movilización masiva de sus bases, en un intento por presionar al Tribunal Supremo Electoral (TSE) pese a no haber logrado definir candidatos ni concretar una sigla para las elecciones nacionales.
Desde su cuartel general en Lauca Ñ, Morales reconoció públicamente que por “problemas internos” su organización Evo Pueblo no podrá inscribir candidaturas en la fecha prevista. “En esta marcha del día 16, lamentablemente por problemas internos que todavía falta consensuar candidato, candidata, no vamos a poder inscribir”, declaró.
El anuncio eleva la tensión política y pone en alerta a las instituciones del país, especialmente al TSE, que deberá enfrentar una jornada marcada por la presión callejera y la incertidumbre jurídica. La movilización de Evo será una prueba de fuerza y una estrategia para irrumpir en el proceso electoral desde fuera del sistema partidario formal, al no contar con una personería jurídica habilitada.
A pesar de este vacío legal, Morales reafirmó que su bloque participará en los comicios del 17 de agosto. “Está garantizada la participación del verdadero instrumento político Evo Pueblo”, sostuvo, insistiendo en que aún hay delegaciones de base que siguen debatiendo candidaturas.
El TSE ha exigido a las organizaciones políticas la presentación del 70% de las candidaturas habilitadas, entre titulares y suplentes, un requisito que Morales hoy no puede cumplir. Además, denunció que las siglas con las que negociaba han sido anuladas, sin ofrecer detalles ni confirmar alguna alianza concreta.
El exmandatario volvió a apelar al discurso de la persecución política. “Pese a la persecución del Gobierno y de agentes externos, este movimiento es el más grande de la historia”, dijo, y añadió: “estamos en la mira del imperio”.
En redes sociales, Morales intensificó su retórica y convocó a sus seguidores a movilizarse masivamente hacia La Paz. La jornada del 16 de mayo se perfila como un momento crítico para la estabilidad institucional del país y una muestra de que Evo aún intenta reingresar al poder por la vía del conflicto social.

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