En una carta manuscrita, Jhiery identifica al Fiscal Guerrero como autor intelectual de su calvario

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“Veo la sentencia en mis manos que más que una sentencia condenatoria de privación de libertad es una sentencia de muerte en vida y escucho las declaraciones de esta juez y no puedo contener las lágrimas y la rabia e impotencia de cómo destruyeron mi futuro, mis anhelos, mis sueños”, escribe en una carta el médico Jhiery Fernández, sentenciado a 20 años sin prueba alguna.
En la misiva manuscrita, difundida hoy por la Red ATB, identifica al Fiscal General del Estado Plurinacional, Ramiro Guerrero, como autor intelectual de la injusticia que sufre.

“A través de esta carta, como único medio que tengo para gritar y denunciar mi indignación contra todo el sistema judicial y los fiscales encabezados por el autor intelectual de este horrendo crimen que se dio a la luz en ése audio, el fiscal general Ramiro Guerrero y sus autores materiales Susana Boyán Tellez y Edwin Blanco Soria”, señala.
Fernández, inculpado, acusado y sentenciado sin prueba alguna por una violación que nunca se produjo en el caso Bebe Alexander, remitió su carta a la consciencia pública dos días después de la difusión de un audio en el que una de las juezas que lo sentenció, Patricia Petrona Pacajes Achu, confesó que su tribunal condenó a un inocente.
En la misiva también indica que en cada audiencia pudo ver “el servilismo de un par de fiscales” que a toda costa buscaban a un culpable, una sentencia y no así la verdad. “Veía cómo acusaban, mentían y se valían de los recursos más bajos para construir o destruir mi inocencia”, agrega.
En su criterio, quienes deberían estar presos son los jueces y fiscales que articularon la injusticia en su contra y “son un peligro para la sociedad”.
“Denuncio el manoseo y la profunda nausea a todo el sistema judicial, en especial a todos los jueces que intervinieron en mi caso tanto en la etapa preparatoria y posteriormente en el juicio oral, Petrona Pacajes, Roberto Mérida, Gladys Guerrero, jueces coautores”, subraya, en su carta.
Además, Jhiery Fernández exhorta y pide ayuda a las instituciones, personas y ciudadanos de a pie que defienden derechos humanos a buscar el valor justicia.
Transcripción de la carta de Jhiery Fernández
 
La Paz, 18 de septiembre de 2018

Un día 14 de noviembre de 2014 se da inicio a la peor pesadilla y terror que supera la imaginación más perversa del ser humano.

Se inicia un proceso penal a costa de más de 10 personas inocentes a un supuesto imaginario de haber cometido violación a un menor de edad. Tras cuatro años con una investigación y posterior juicio oral donde estuve sentado en el lugar más terrorífico acusado de violación.


Donde en cada audiencia pude ver el servilismo de un par de fiscales, quienes a toda costa buscaban a un culpable, una sentencia y no así la verdad.


Veía cómo acusaban, mentían y se valían de los recursos más bajos para construir o destruir mi inocencia.


Unos fiscales que actuaban como los peores delincuentes legitimados en su cargo, utilizando un código a su gusto y antojo a vista y paciencia de tres jueces.


He visto y he sido testigo y sobre todo he sido víctima muda por una supuesta reserva por precautelar la dignidad y el honor de un menor, pero qué hay de mi dignidad, de mi honor y de mis derechos siendo juzgado y sentenciado entre cuatro paredes y con puro verdugos que más que un juicio parecía un circo romano donde echaban a inocentes cristianos a los leones. 


Cuando el día de ayer, 17 de septiembre del 2018 en las primeras horas de la mañana pude ver en los medios de comunicación donde se comprobaba que lo que se estaba protegiendo era el peor crimen que se ha podido cometer “sentenciar a un inocente”.


A través de esta carta, como único medio que tengo para gritar y denunciar mi indignación contra todo el sistema judicial y los fiscales encabezados por el autor intelectual de este horrendo crimen que se dio a la luz en ése audio, el fiscal general  Ramiro Guerrero y sus autores materiales Susana Boyán Tellez y Edwin Blanco Soria. 


Denuncio el manoseo y la profunda nausea a todo el sistema judicial, en especial a todos los jueces que intervinieron en mi caso tanto en la etapa preparatoria y posteriormente en el juicio oral, Petrona Pacajes, Roberto Mérida, Gladys Guerrero, jueces coautores. 


Hoy quienes deberían estar presos son estos sujetos, ellos si son un peligro para la sociedad. 

Veo la sentencia en mis manos que más que una sentencia condenatoria de privación de libertad es una sentencia de muerte en vida y escucho las declaraciones de esta juez  y no puedo contener las lágrimas y la rabia e impotencia de cómo destruyeron mi futuro, mis anhelos, mis sueños confinados entre cuatro muros gritando mi inocencia y pidiendo justicia, esa justicia que no pudieron darme los supuestos representantes y defensores de la ley.

¡Acudo, exhorto y pido ayuda! A las instituciones, personas y ciudadanos de a pie que defienden derechos humanos, a todos los que acuden a instancias fiscales y judiciales buscando el valor, justicia. 


Tengo ira de ver que este tipo de “defensores de la justicia y la verdad” son capaces de destruir vidas, familias enteras y tener el cinismo de presentarse a cargos públicos.


Quien como en la época de la inquisición torturan dando toques eléctricos a testigos queriendo sacar confesiones, distorsionando la verdad y extorsionando a otros para que les den dinero. 


Estos audios revelan toda la verdad, perdón “parte” de lo que pasó en ése supuesto juicio donde me sentenciaron, donde hubieron amenazas y lágrimas de los testigos, por la presión de la fiscalía a vista y paciencia del Tribunal.


Con estos señores nuestra justicia está herida de muerte y salvarla es tarea y misión de todos.

Agradezco a Dios y a la persona que sacó a la luz pública este horrendo crimen que se estaba cometiendo “que el Señor lo bendiga a usted y a toda su familia”.

Dios salve a Bolivia de estos delincuentes con corbata encarados en su cargo.

Atentamente

Jhiery Fernández Sumi
Un inocente que clama justicia.

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