De cerrajeros a comunicadores locales

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Por: Guimer Zambrana Salas 

El micrófono no tiene nada que ver con el arco de soldar. No, hasta que ambos llegan a las manos de Agustín Aldo Mamani, el comunicador/cerrajero de Río Abajo, quien maneja uno y otro con igual maestría, uno en su taller de metalmecánica y el otro en Radio del Valle, la emisora de Mecapaca.

Como Agustín, cientos de hombres y mujeres combinan a diario el oficio que les permite garantizar el sustento diario con su pasión por la radio o la televisión. Pasa que los recursos generados por muchos de los medios locales de comunicación alcanzan para cubrir el costo de la energía eléctrica y algún otro gasto de funcionamiento.

Como Agustín, cientos de hombres y mujeres combinan a diario el oficio que les permite garantizar el sustento diario con su pasión por la radio o la televisión

Días atrás, Agustín Aldo Mamani tuvo su cuarto de hora de fama nacional de una manera que él mismo no hubiese querido. Efectivos policiales lo detuvieron junto a un grupo de pobladores de Mecapaca que había participado de una movilización en la Zona Sur de la ciudad de La Paz. Él había dicho a los uniformados que era comunicador, pero su carnet de identidad lo desmintió: Dice “Artesano”, en el casillero de “Profesión/Ocupación”.

¿Cómo hacer entender a los uniformados que un cerrajero puede hacer cobertura periodística de una marcha? Peor aún si porta una cámara de vídeo y dice que sube imágenes al Facebook para informar del hecho. “Que yo sepa nadie está prohibido de tener varios oficios”, se defiende Agustín. Sí, pero es que micrófonos y arcos de soldar no suelen ir de la mano…

Ya lo imagino a Humberto Gumucio, del municipio de Fernández Alonso, tratando de convencer a los policías que la radio y la pesca pueden complementarse perfectamente. Durante toda la noche, él extendía sus redes en las aguas del Río Grande para llegar a su casa al amanecer, encender sus transmisores y abrir emisión con su primer aviso: “Llegó pescado fresco”.

En beneficio de los uniformados que lo detuvieron se debe decir que Agustín no llevaba su credencial el momento de su detención. En descargo de él es necesario señalar que en su municipio no la necesita, pues, toda la gente del lugar sabe que él es el cerrajero que le habla a diario por la radio.

Una historia de hierro

Al quedar huérfano de padre y madre, cuando tenía apenas cinco años, Agustín quedó a cargo de su abuela y luego de un tío. La escuela pierde de lejos cuando la prioridad es monetizar la mano de obra. A duras penas pudo vencer el quinto curso de Primaria.

Al retorno del Servicio Militar, que prestó en el municipio beniano de Guayaramerín, un amigo le ofreció la posibilidad de meterse al mundo de los fierros. No había otras alternativas: “No me gustaba mucho, pero era lo único. Luego fui aprendiendo y lo fui convirtiendo en un arte”.

Pero desde siempre fue un amante de la radio. Escuchaba San Gabriel, Panamericana y, cuando vivió en El Alto, era un fiel seguidor de Radio Pacha Qamasa. Ni soñaba con estar algún día delante de un micrófono, hasta que un amigo le dijo que tenía una “radio pirata” y que podía hablar por ella si le ayudaba a pagar la energía eléctrica. Fue amor a primer oído…

A su retorno a Mecapaca lo primero que hizo fue contactarse con Radio Taypi Chullo, una de las primeras estaciones del lugar. El trato era el mismo, hacer su programa a cambio de un pequeño pago que permita reunir dinero para cubrir el consumo de energía eléctrica. No tardó mucho en hacerse de fama y convertirse en corresponsal de la Red Erbol.

Fue entonces que se cruzó en su camino el periodista e historiador Carlos Soria Galvarro, quien fundó Radio Sur Agricultura. Lo invitó a producir un programa para la emisora y le mostró varias posibilidades para fortalecer sus capacidades en el mundo de la comunicación, como la que ofrecía el Programa de Apoyo a la Democracia Municipal (PADEM) a los comunicadores locales de todo el país.

Soria Galvarro es un admirador de la disciplina y la capacidad que tiene Agustín para aprender y para aprovechar las posibilidades que se le abren, por más pequeñas que éstas sean. Se pregunta con frecuencia sobre lo que habría sido de él si, en su momento, tenía las oportunidades de formación que requería para dedicarse plenamente al periodismo.

Y Agustín no sólo desarrolla trabajo periodístico en Mecapaca, también impulsa campañas comunicacionales destinadas a mejorar servicios municipales tales como los de Educación o de prevención de la violencia hacia las mujeres.

Radialista y cerrajero, pero nunca apedreador…

“Siempre me llamó la atención ese letrero que hay en los microbuses: ‘No maltrate los asientos’. Si quitamos únicamente el ‘No’ el letrero cambia totalmente de sentido: ‘Maltrate los asientos’. Es por ello que quienes hacemos comunicación debemos hacer bien nuestro trabajo”, ensaya Agustín, en el intento de delimitar el marco ético de su labor.

Decidió meterse en los medios cuando vio que renombrados comunicadores sociales de la ciudad de La Paz desinformaban en lugar de informar. Él considera que el acercarse a la verdad es el desafío de todos quienes están involucrados en este campo.

Lo único que extraña es su cámara que aún no recupera de manos de la Policía

En ese camino, ve su detención como uno más de los riesgos que conlleva el trabajo periodístico. No se arrepiente de haber cerrado aquel día su taller de cerrajería para dar rienda a su pasión por el micrófono. “Yo subí para informar del bloqueo, ni sabía que iban a marchar, pero como había la marcha tenía que ir detrás de la noticia”, apunta. Y llegó tras la información hasta las mismas puertas del distrito policial en el que fueron detenidos los pobladores de Mecapaca: “Había que mostrarlos para que sus familiares los vean y les den ayuda”.

Lo único que extraña es su cámara que aún no recupera de manos de la Policía. La compró hace dos años con la plata que genera en su taller de cerrajería. Sabe que ella es igual de importante que el equipo electrógeno en su trabajo con el fierro. Quiere también que su nombre sea excluido de la lista de sospechosos de apedrear los buses del Servicio de Transporte Municipal “Puma Katari”, porque sabe que eso afecta a su prestigio como radialista, pero también como cerrajero. Al fin y al cabo, para él ambos van siempre de su mano…

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