Bar clandestino “El 300” en la ciudad de El Alto

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Su nombre parece sacado de una película, son códigos secretos que se maneja entre algunas personas que recorren las noches de bar en bar en la ciudad de El Alto. Es el número 300 de un inmueble que está ubicado entre la zona Corazón de Jesús y el conocido Reloj de La Ceja – una de las zonas rojas de esta ciudad -, donde nuevamente arribaron efectivos policiales.

La calle tiene el nombre de Sempertegui, y el municipio perdió la cuenta de las veces que intervino el lugar llevándose muebles y equipamiento, sin embargo, el dueño consigue otros artículos para seguir con esta actividad a costa de otros que mantienen el vicio del alcohol.

El 300 es frecuentado en su mayoría por antisociales que después de comercializar alguna pertenencia ajenas van al lugar y tomar valor (servirse de algunos bebidas de preparado de alcohol) para planear otra fechoría. En el lugar, los que tienen más economía toman cerveza y cuando el garzón abre unas cuatro botellas, los que están en el lugar aplauden, y los que tienen menos hacen «vaquita» (recaudar dinero) para consumir  un preparado de Ron con Coca Cola que lo llaman «roncola«.

La calle donde funciona el bar llamado «El 300″, hay iluminación artificial y por la cantidad de edificios que albergan decenas de alojamientos, parece que siempre fuese de noche, esos refugios de paso habitualmente son utilizados por los bebedores para mantener relaciones sexuales ya que su costo va desde los diez bolivianos y no es raro ver a niñas embrutecidas con un químico llamado «thinner» saliendo de esos lugares con personas mayores.

«El mutear», es una frase que usan los antisociales que frecuentan el 300 para referirse a la persona a la cual deben acallar o mutear, lo que significa acuchillar o matar. Al 300 se debe ir con lo justo porque en cierto momento los más pesados empiezan a rastrillar a los visitantes y si se tiene por demás se debe compartir, si se niega a hacerlo puede ser victima de agresiones, los más vivos esconden su dinero entre sus medias o ropa interior, pero al final ese dinero siempre llega al dueño.

Lugares como el 300 hay muchos en El Alto, pero, los más visibles están en el casco viejo, a pesar de la existencia de la policía funcionan a plena luz del día. Éste martes el municipio en coordinación con la policía llegó al lugar para decomisar todo lo que había, que no era mas que sillas soldadas una a otra y mesas viejas, además del arresto de medio centenar de bebedores y con esta acción se busca que los propietarios desistan de reabrir el 300 que esperemos se mantenga cerrado por el bien de todos.

Peter Luna Sillerico

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