“No he hecho abandono del Bloque de Unidad, y sigo siendo parte de la unidad cuyo único titular es el pueblo de Bolivia”, concluye la misiva enviada el jueves 4 de abril, en un tono firme y desafiante que pone en evidencia las tensiones internas en la alianza opositora.
Quiroga manifestó su sorpresa por la carta enviada el 2 de abril por Mesa, que lo conminaba a responder en 24 horas por su inasistencia a reuniones del bloque, a pesar de que, según señala, se había pactado una reunión conjunta para esa misma jornada. “Pido que se me escuche, como lo hicieron con Samuel, para exponer mi punto de vista en aras de preservar la unidad”, exigió.
El exmandatario planteó tres observaciones centrales sobre el proceso de encuestas, advirtiendo sobre irregularidades que comprometerían la legalidad, confidencialidad y validez técnica del sondeo:
-
Legalidad: Quiroga recordó que el Órgano Electoral Plurinacional (OEP) tiene la atribución exclusiva de regular y fiscalizar los estudios de opinión en materia electoral, y subrayó que debe aplicarse el reglamento correspondiente “con todo el rigor que la ley exige”.
-
Confidencialidad vulnerada: Criticó que actores del bloque, en particular Samuel Doria Medina y su entorno, hayan divulgado datos de la encuesta. “Nos coloca en situación de extrema vulnerabilidad, al punto que la propia carta enviada con carácter reservado fue filtrada en cuestión de minutos”, denunció.
-
Técnica del sondeo: Cuestionó la falta de consenso sobre el diseño de las preguntas y la metodología. “No es posible afirmar que existió un consenso acabado… tampoco están claros los criterios para valorar las preguntas de favorabilidad”, afirmó, apuntando a una ejecución “precipitada” del proceso.
Mientras tanto, el bloque opositor inició este viernes el trabajo de campo de la encuesta, según confirmó Efraín Suárez, vicepresidente de la alianza Creemos.
La carta de Quiroga evidencia fisuras crecientes dentro del Bloque de Unidad, justo cuando se inicia el proceso para definir al presidenciable que enfrentará al oficialismo en 2025. Aunque Tuto insiste en su compromiso con la unidad, sus observaciones marcan una línea crítica que podría tensar aún más las relaciones al interior de la alianza.

