“Hay una estrategia con el objetivo de desgastar y debilitar a un gobierno democráticamente electo. Estas son guerras económicas que se dirigen fundamentalmente contra gobiernos populares”, sostuvo Prada en conferencia de prensa.
Factores de la crisis
Prada detalló que el desabastecimiento y la subida de precios se deben a:
- Sabotaje y desabastecimiento deliberado: atribuido a intereses políticos y económicos que buscan generar caos y desgaste político.
- Contrabando a la inversa: productos como el aceite y el arroz son vendidos ilegalmente a países vecinos debido a sus precios más altos en el exterior.
- Agio y especulación: actores inescrupulosos acaparan productos para generar alzas en los precios, perjudicando a la población.
La ministra también responsabilizó a los bloqueos realizados por sectores evistas y a la falta de aprobación de créditos en la Asamblea Legislativa como factores que contribuyen a la crisis económica.
Medidas gubernamentales
Para enfrentar esta situación, Prada informó que el Gobierno ha intensificado controles en fábricas, fronteras y puntos de venta, además de implementar operativos para identificar a quienes acaparan productos esenciales. Asimismo, anunció la suspensión temporal de la exportación de aceite y la realización de reuniones con actores de la cadena productiva.
“Nuestro presidente Luis Arce ha instruido reuniones inmediatas con todos los involucrados en la producción de aceite. Vamos a identificar quiénes están acaparando y ocultando el producto, perjudicando la alimentación de las familias bolivianas”, afirmó Prada.
En cuanto al arroz, también vinculado al contrabando, Prada señaló que se están llevando a cabo controles desde hace meses. Sin embargo, reconoció que estas medidas no han sido suficientes para frenar el incremento de precios ni el desabastecimiento.
Impacto en la población
La escasez ha obligado a las familias a hacer largas filas para adquirir productos a precios regulados en puntos móviles de Emapa. La arroba de arroz, que en mercados alcanza los 160 bolivianos, es vendida por Emapa a 50 bolivianos, pero la cantidad distribuida no cubre la demanda.
El precio del litro de aceite, por su parte, se ha duplicado a 20 bolivianos, lo que ha generado indignación entre los consumidores, quienes denunciaron la falta de control efectivo por parte de las autoridades.
El Gobierno promete mantener y ampliar las medidas de fiscalización para garantizar el abastecimiento y controlar las irregularidades, mientras la población enfrenta una crisis económica que sigue agudizándose.

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