La salida de Mirko Antonio Sokol Saravia marca un nuevo giro en la Policía Boliviana y abre, al mismo tiempo, varias preguntas sobre el futuro de la institución y sobre el proceso que se inició después de la difusión de unos audios que pusieron bajo sospecha el manejo interno de los ascensos y la sucesión en el Alto Mando.
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, confirmó este lunes la renuncia y señaló que el general manifestó que había “cumplido un ciclo”. Hasta el momento, esa es la explicación oficial sobre su alejamiento.
Pero la salida ocurre en un contexto que no puede ser separado de la investigación abierta por el Ministerio Público.
De la FELCV a la máxima jefatura policial
Sokol llegó a la Comandancia General el 28 de noviembre de 2025, durante los primeros días de la administración de Rodrigo Paz. Hasta entonces se desempeñaba como director de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV). Su designación reemplazó al general Augusto Russo y formó parte de la renovación del Alto Mando policial impulsada por el nuevo Gobierno.
Durante su posesión, Sokol presentó su llegada al máximo cargo policial como una oportunidad para fortalecer la lucha contra la corrupción. Incluso afirmó públicamente que jamás había recibido dinero de un ciudadano ni de un funcionario policial y calificó el soborno dentro de la institución como “una aberración”.
Nueve meses después, ese discurso vuelve al centro del debate.
El audio de los $us 2 millones
El caso que terminó colocando a Sokol bajo investigación comenzó a finales de julio, cuando se difundió un audio atribuido al comandante policial. En la grabación se habla de una presunta recaudación de 2 millones de dólares realizada por un grupo de oficiales para gestionar su salida de la Comandancia y favorecer el acceso de otro oficial al máximo cargo policial.
La difusión del audio generó una fuerte reacción política. El vicepresidente Edmand Lara cuestionó públicamente a Sokol y preguntó por qué, si conocía de esa presunta operación, no había realizado una denuncia formal anteriormente.
La denuncia presentada por Lara ante el Ministerio Público dio paso a una investigación que terminó alcanzando al propio comandante.
Siete delitos bajo investigación
La Fiscalía citó a Sokol en calidad de sindicado por una denuncia que contempla siete delitos:
- Concusión
- Uso indebido de influencias
- Cohecho pasivo
- Omisión de denuncia
- Encubrimiento
- Apología pública de un delito
- Enriquecimiento ilícito.
La investigación busca establecer si existieron irregularidades relacionadas con los hechos mencionados en los audios y determinar las responsabilidades que correspondan, pero hay una precisión fundamental: estar sindicado dentro de una investigación no significa haber sido declarado culpable.
Sokol tiene derecho a la defensa y será el proceso judicial el que determine si existen responsabilidades penales.
La declaración que no ocurrió
El viernes 28 de agosto estaba previsto que Sokol se presentara ante la Fiscalía Anticorrupción de La Paz. No lo hizo.
Su defensa solicitó la reprogramación de la declaración, argumentando que el comandante debía atender tareas relacionadas con los conflictos sociales registrados en el departamento de Santa Cruz. Tres días después llegó su renuncia.
¿Renunció por los audios?
Aquí aparece una de las principales preguntas.
Oficialmente, no. El Gobierno sostiene que Sokol decidió dejar el cargo porque consideró que había cumplido un ciclo, sin embargo, políticamente la renuncia ocurre después de varias semanas de cuestionamientos, de una investigación penal abierta, de una citación fiscal en calidad de sindicado y de su inasistencia a la primera convocatoria para declarar.
Por eso, la relación temporal entre ambos acontecimientos resulta relevante, aunque no permite afirmar que la investigación haya sido la causa directa de la renuncia. La diferencia entre ambos conceptos es importante. Una cosa es “renunció mientras era investigado” y otra, muy distinta, sería afirmar que “renunció porque era investigado”. Hasta ahora, la segunda afirmación no está oficialmente demostrada.
Una salida que abre otra crisis
La salida de Sokol no solamente deja pendiente el futuro del proceso por los audios, también obliga al Gobierno a definir quién asumirá el mando de una institución que nuevamente queda en el centro de cuestionamientos internos.
Reportes de este lunes señalan además que otros integrantes del Alto Mando policial habrían puesto sus cargos a disposición, mientras el Gobierno prepara cambios en la cúpula institucional, la Policía, por tanto, no solamente enfrenta el cambio de su comandante, también enfrenta una pregunta más profunda:
¿Los audios revelaron un problema individual o expusieron una crisis estructural relacionada con el poder, los ascensos y la corrupción dentro de la institución?
- Esa respuesta no la dará una renuncia.
- La tendrá que dar la investigación.
- Y mientras tanto, el caso “audios” sigue abierto.

