De acuerdo con información oficial difundida por la Fiscalía de Arica y Parinacota, el cargamento intervenido alcanzaba aproximadamente 1.080 toneladas de madera, dentro de la cual se detectó una sofisticada modalidad de tráfico: la droga estaba impregnada químicamente en la estructura del material forestal, lo que dificultaba su detección mediante controles tradicionales.
El hallazgo permitió incautar clorhidrato de cocaína, cocaína base, ketamina y otras sustancias químicas, que según estimaciones preliminares habrían sido incorporadas en un rango del 10% al 20% del total de la carga.
El fiscal regional Mario Carrera calificó el método como altamente complejo, señalando que la droga solo pudo ser detectada tras un extenso trabajo de inteligencia y análisis técnico, apoyado por equipos especializados de la Armada y el Servicio Nacional de Aduanas.
Las investigaciones apuntan a que la carga habría sido distribuida en 45 contenedores, con destino a mercados internacionales en Europa, Norteamérica y Oceanía, utilizando como fachada exportaciones de madera aserrada declarada legalmente.
Las autoridades chilenas consideran este operativo como el mayor decomiso de drogas en la historia del país, tanto por volumen como por el nivel de sofisticación del método utilizado por las redes de narcotráfico.
El caso continúa en investigación para identificar a los responsables de la operación logística y la cadena de exportación vinculada a los cargamentos intervenidos.
Las pesquisas ahora se centran en determinar la estructura internacional detrás del envío y posibles conexiones regionales en la cadena de tráfico.

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