Por: Una Palabra
La historia de Ringo se remonta al 1 agosto de 2019, cuando Morales entregó premios a organizaciones dedicadas al cuidado de animales en situación de calle. Esa jornada, lo adoptó. El can fue rescatado del deslizamiento ocurrido en la zona de Kantutani de la ciudad de La Paz. Su nombre original era Gringo, pero Morales lo rebautizó como Ringo y bromeó que era para “evitar las confusiones” con Gringo Gonzales.
Ringo – contó Morales en sus redes- siempre lo recibía cuando llegaba a la residencia y lo acompaña desde las cinco de la mañana en sus reuniones de trabajo. Hay fotos en las que se lo ve junto a Evo, Álvaro García Linera y algunos ministros. Cuando Morales renunció a la presidencia (10 de noviembre de 2019) y salió al exilio, el can se quedó a cargo de Andrónico Rodríguez, correligionario del jefe del MAS y en la actualidad presidente del Senado.
Morales retorno a Bolivia en noviembre de 2020. Mantiene en su foto de portada de la ahora red social X la imagen en la que se lo ve a él junto a Ringo en un sillón cuando estaba en la Presidencia.
La historia de Pitita data del 28 de noviembre 2019, cuando Añez dio a conocer la noticia a través de sus redes sociales. Lo recogió -contó- fuera de la residencia de la zona San Jorge.
Al igual que Morales, Añez contó que Pitita, a quien nombró así “como símbolo de la resistencia de los 21 días”, la despedía todos los días y la recibía, en su caso, “siempre con una sonrisa”.
En su libro “De puño y letra”, publicado este año, relata que Pitita fue uno de los 10 caninos que llegaron a habitar la residencia de San Jorge cuando ella estaba en el poder. Cuando salió de la presidencia, dio en adopción a todos los canes, excepto a Reynaldo, que le habían regalado en su cumpleaños y que era “muy chiquito”. “Por mi situación actual (recluida), lo he dejado al cuidado de mi hermano”, concluye Añez en su libro.
Fotos: @evoespueblo y @jeanineanez

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