La jornada se desarrolló en la tradicional Feria de Venta de Ganado de Achacachi, conocida como Waka Qhatu, un espacio emblemático para los productores ganaderos del norte paceño. Desde tempranas horas, comunarios y visitantes se congregaron para participar de una actividad que, además del intercambio comercial, tiene un profundo valor cultural y económico para la región.
En ese contexto, el senador Nilton Condori llegó a la feria no solo como autoridad, sino como productor. Entre el ganado en exhibición destacó un toro que llamó la atención tanto por su porte como por su nombre: “El Toro de la Democracia”. La denominación, según se explicó durante el evento, responde a un gesto simbólico orientado a promover la participación ciudadana, la transparencia política y el vínculo directo entre representantes y población.
El momento central de la jornada se produjo cuando el toro fue puesto a la venta y adquirido por un monto de 1.500 bolivianos, una cifra que se ajusta a la dinámica real del mercado ganadero local. La transacción se realizó en público, en medio del recorrido habitual de la feria, reforzando el mensaje de cercanía con las actividades económicas cotidianas del altiplano.
Más allá del acto simbólico, la presencia del senador en la feria tuvo un componente económico y regional. La promoción del Waka Qhatu en distintas provincias del altiplano busca fortalecer la economía local, visibilizar el trabajo de los ganaderos y revalorizar estos espacios como motores productivos y sociales.
En el plano político, la actividad también fue utilizada para insistir en la necesidad de una mayor coherencia entre el discurso y la práctica de las autoridades. Entre los mensajes que acompañaron la venta del toro se destacó la propuesta de reducir los salarios de los legisladores y de mantener una conexión permanente con la realidad económica de la ciudadanía.
La feria concluyó con una alta afluencia de público y con la reafirmación del Waka Qhatu como un espacio donde la producción, la cultura y la política se cruzan. La venta del llamado Toro de la Democracia quedó registrada como uno de los momentos más comentados de la jornada.
El impacto simbólico de este tipo de actos y su efecto real en la relación entre autoridades y ciudadanía seguirá siendo objeto de debate, especialmente en un contexto donde se demanda mayor coherencia, austeridad y cercanía desde el poder político.

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