En tiempos de graduaciones, la de España ha llegado hoy. Se ha hecho mayor. Uno crece y madura cuando abandona el parque, el patio y el confort de la habitación y se enfrenta, dejando atrás el máximo color, a la crudeza gris de la vida. Esta selección, joven y aniñada hasta hoy, aún no se había visto con el agua al cuello, encima, en una de las aguas más pantanosas del fútbol. Hoy se vio. Y nadó, ya sin manguitos, hasta los brazos de las semifinales. No fue un trayecto cristalino y algunos mordiscos y picaduras se llevaron los de De la Fuente, pero el fin justificó los medios.
Pero no solo ‘la Roja’ cambió su estatus en Stuttgart. También lo hizo Toni Kroos. Pasó de activo a retirado y, además, de incriticable a dejar acciones cuestionables. El ‘8’ lesionó a Pedri a los 6 minutos con una entrada por la que no vio amarilla, un castigo que pudo ver cuando, al minuto, pisó duramente a Lamine Yamal. Pero tampoco lo vio. Lo que sí acabó viendo fue la pensión, la misma que le firmó Mikel Merino en el minuto 119.
España supo sobreponerse a la temprana baja del ’20’. De hecho, nadie podía pensar que, mientras el canario se iba y lloraba, estaba entrando en gran protagonista del partido. Dani Olmo marcó y asistió solo unas horas después de debatirse, y mucho, si tenía que relevar a Pedri en el once. Se ve que, este viernes, estaba el destino con ganas de juego.
De eso, de juego, tuvieron menos que otros días Nico y Lamine. Es normal. El rival, el escenario y el guion eran otros, pero ni con esas se vieron superados, aunque sí algo más desactivados. El primer tiempo no parecía apto para el ansia infantil y sí para la calma y serenidad más propia de los adultos. Con todo, suyas fueron las dos primeras ocasiones tras una inicial de Pedri blocada por Neuer, en el primer minuto, tras una dejada de Morata: en el 12′, el del Athletic tiró fuera desde la frontal y en el 14′, fue el del Barça el que rozó el 1-0 con un lanzamiento de falta por debajo de la barrera que se fue por muy poco.
Hasta el descanso, Alemania tuvo más la pelota, pero casi nunca supo qué hacer con ella. A decir verdad, tampoco lo supo en el resto del encuentro. Su única ocasión en los primeros 45 minutos llegó con un centro al área que remató, tras hacerle falta a Rodri, Havertz. Así, con balones a la olla, fue como intentó y consiguió reaccionar, en la segunda parte, tras el gol. Le salió bien, pero, quizás, para unas semifinales haya que pagar un precio bastante más alto. Todo lo demás fue de España, aunque fueron más que mejores las llegadas y ocasiones de ‘la Roja’. De estas últimas, casi ninguna. El peligro se puede resumir en un disparo alto de Fabián y otro lejano de Laporte que blocó Neuer.
En un primer tiempo más lento y menos colorido de lo que ha acostumbrado España (y un poco Alemania) en el torneo, hubo tiempo para mirar a otros sitios más allá del balón. La posición de Morata, sobre todo tras la entrada de Olmo, llamó mucho la atención. El ‘7’ estuvo muy alejado del área, en un rol en el que De la Fuente buscaba que aportase con sus giros y movimientos. Lo hizo, pero también dejó entrever sus carencias técnicas lejos de la zona donde más daño hace.
En la reanudación, el seleccionador quitó a Le Normand, amonestado y que no estará en semifinales. Tampoco estarán Pedri, por lesión, ni un Carvajal que también estaba apercibido y que, además de ver la amarilla, acabó expulsado por frenar a Musiala en la última jugada del partido. Estas fueron las heridas que decíamos. Pueden ser más, ya que Fabián y Nacho acabaron tocados.
1-0 y a fajarse
Este último entró por el de la Real Sociedad, quien tampoco había estado especialmente acertado, para un segundo tiempo que tardó poco en tener meneo. En el minuto 48, Yamal controló un envío de Nico y se asoció con Morata, casi en la frontal del área pequeña. Y el resto define muy bien al ‘7’: movimiento perfecto y mala definición. De espaldas y con su marcador en la espalda, se orientó la pelota y disparó demasiado alto con la derecha mientras caía.
Fue la antesala del gol. En el 52′, Dani Olmo adelantó a España. Laporte rompió la primera línea de presión con un pase hacia Morata, que se giró bien y le puso la pelota a Lamine, abierto a la derecha. A la altura de la frontal, el azulgrana recibió y vio cómo Olmo llegaba desde atrás. A él fue un balón que, de primeras, el jugador del RB Leipzig, con un remate con el interior de la bota derecha, puso cerca del palo para marcar el 1-0.
Alemania reaccionó y Cucurella, en el 54′, tuvo que sacar un centro-chut de Kimmich en el área chica. El ’24’, precisamente con el dorsal, taponó un disparo de Wirtz, que entró en el descanso junto a Andrich. Tras el gol, también lo hicieron Füllkrug y Mittelstädt. Todos ellos tenían claro el plan: asedio con balones colgados ante una España poco acostumbrada a este guion.

Pero fue justo entonces cuando empezó la graduación de ‘la Roja’. Lamine la vivió desde el banquillo, ya que fue sustituido por Ferran Torres en el 63′. Fue la primera decisión de De la Fuente que ‘debilitaba’ a su equipo: prescindía de una de sus mejores virtudes, algo que agrandó en el 80′ con las salidas de Morata y, sobre todo, de Nico Williams. Posiblemente, el seleccionador pudo tener algo más en cuenta la posibilidad, luego real, de una prórroga, tiempo en el que España estuvo mucho más desarmada, aunque, por suerte, todo tuvo final feliz.
Alemania encerró a un rival que apenas daba sustos a Neuer. También es cierto que el asedio fue más de posesión que de ocasiones, aunque empezaron a meterle, por primera vez, el medio en el cuerpo a España. Y eso curte de lo lindo. En el 77′. Wirtz, con un pase raso desde la derecha, puso el balón para Füllkrug, que se anticipó a Nacho y, mientras caía, remató una pelota con la derecha que se fue al palo.
Musiala, en el 82′, probó suerte con un remate desviado con la zurda. Respondió España dos minutos más tarde en una acción similar de Fabián, quien se precipitó ante opciones, quizá mejores. Y entre medias, Unai Simón, abonado a alterar el normal latido del aficionado español, le regaló el balón a Havertz en un pésimo saque de puerta que, afortunadamente, acabó en una vaselina demasiado alta.
La misma moneda en el mismo momento
Cuando todo apuntaba a una graduación y a una jubilación, Wirtz se empeñó en que no. No, al menos, en ese momento. En el minuto 89, hizo enloquecer al Stuttgart Arena con el gol del empate. Una de tantas pelotas colgadas tuvo premio para los anfitriones. Kimmich devolvió al área un centro que parecía ser demasiado pasado y el del Leverkusen, previo paso por el palo, mandó la pelota al fondo de la red.
La primera parte de la prórroga fue de España, con más balón, aunque con nada de pólvora. La más clara fue en el 103′, con un remate de Oyarzabal que por poco no se encontró con el palo. Exactamente lo mismo le pasó a Wirtz en la última antes del descanso, en una de las pocas cosas en ataque de los germanos más allá de un mal despeje de Nacho que puso un poco de emoción, de la mala, en el área de Unai.
Nada más reanudarse el juego, hubo una acción polémica. La mano clara de Cucurella en el área habría quedado sin efecto en el VAR por un fuera de juego previo de Füllkrug. Y cuando todo apuntaba a los penaltis, Mikel Merino se empeñó en que no. Era tiempo de graduación y jubilación. Unai Simón, en el 117′, sacó la mano y detuvo un balón que venía del cuerpo de un compañero. Dio en Nacho un centro que buscaba a Füllkrug, más pesado que efectivo. Más ladrador que mordedor. Pero esa misma mano no la pudo sacar Neuer, en el 119′, en la otra portería.
Cucurella abrió un balón a la izquierda que puso Dani Olmo al área. Mikel Merino, sin marca en el área, saltó y, con la cabeza, puso la pelota a la derecha de Neuer, que hizo la estatua. El estadio enmudeció y, a la vez, en las mentes retumbó que el fútbol seguía siendo un deportes que se jugaba 11 contra 11, pero ya no siempre ganaba Alemania. No lo hizo ni con el claro cabezazo que falló Füllkrug en el añadido y en la última falta, la que le costó la roja a Carvajal, que puso Kroos y blocó Unai. Fue su último balón, un objeto que siempre le estará agradecido, pero del que, en la eterna comparación con Zidane alrededor de este partido, también se despidió con su peor cara en el último baile.
Fuente: BESOCCER

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