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3 diciembre, 2020
Actualidad Bolivia Salud

COVID-19: La esposa del «paciente nueve» de Oruro se enteró del deceso por redes sociales

La muerte del «paciente nueve” de Oruro fue reportado a las 16.30 del 10 de abril, según las autoridades de salud del departamento. Informaron que días antes la familia incluso rechazó la internación, pero la realidad fue distinta para los allegados de quien fue oriundo de la localidad de Sevaruyo. La esposa relató a un medio local orureño que atravesó momentos de desesperación por la falta de información, a tal punto que se enteró del deceso a las 20.00 de este viernes, por redes sociales.

Ella aún no puede convencerse de que murió con COVID-19, pese a que las pruebas realizadas en un laboratorio de La Paz demostraron que estaba infectado, pidió una segunda, la cual no fue realizada.

Según la narración de la mujer entrevistada por Compacto Informativo de Oruro, su esposo de 45 años viajó el 20 de marzo a Sevaruyo para la cosecha de quinua, junto a un familiar; dos días después ya presentó tos esporádica, como primer síntoma de alguna influenza.

Mencionó que el trabajo en el campo fue bajo lluvia y con frío, por lo que presume que fue el comienzo del deterioro de salud. El 24 regresó el esposo a Oruro para ir a cobrar un salario de la alcaldía orureña, donde trabajaba. “Estaba aquí en Oruro con mis hijos, estábamos sin dinero, ‘qué vamos a hacer sin dinero en la cuarentena’, por eso mi esposo ha regresado”, explicó la viuda.

Ya con los síntomas, el cónyuge trataba de paliar con algunos mates, realizó la esforzada labor en la alcaldía de cumplir un jornal donde sufrió elevadas temperaturas y frío, lo que alarmó a la esposa.

En un momento, el malestar fue atribuido al estado de ánimo del varón. La mujers dijo que él estaba «renegando” porque otras personas habían sembrado en sus terrenos. Apeló a las costumbres y creencias populares, como la limpia del cuerpo en alcohol e hizo ver en coca aquello que presumía, que estaba con rabia.

“Le hice curar con oraciones, un frasquito, alcohol, hemos hecho limpieza, tenía rabia, después de ahí nos hemos ido a la casa de mi mamá”, relató la entrevistada.

Con la cuarentena en vigencia, el 1 de abril la atención del esposo fue en casa de la mamá de su pareja. Desde el 3 de abril que acudía al hospital, aquella vez lo acompañó pero estuvo fuera del nosocomio.

Dos veces acudieron ambos al Policlínico 10 de febrero donde suministraron al esposo medicamentos en inyectables, pero que no mejoró su estado de salud. Lo derivaron al Hospital Obrero, hubo momentos de mejores ánimos y esperanza cuando él decía que se “encontraba mejor”.

Bajo una nueva atención, el varón se sometió a una prueba de sangre, el resultado reportaba que estaba al límite de neumonía, fue medicado con algunas tabletas. “Me dijeron que ha rechazado internación, pero en ningún momento he firmado un rechazo”, reveló la viuda. El médico que atendió al esposo dijo que si en 24 horas no mejoraba, la otra opción era un tratamiento de siete días.

El martes 7 de abril, el señor nuevamente acudió al Hospital Obrero, su pareja llamó al establecimiento y una funcionaria contestó, “su esposo ha llegado bien”. Luego ella tomó contacto con él: “No hay nadie en el hospital, no hay nadie, estoy a mi suerte”, le respondió.

Esta serie de contactos telefónicos fue recurrente desde ese momento, siempre respondía personal médico. “¿Cómo estás ahí?, ¿estás tranquilo?, hasta el momento avísame cualquier cosa”, fueron algunas últimas palabras que le dijo a su esposo.

Esa tarde ingresó a terapia intensiva, “no me han avisado”, dijo la señora. El miércoles intentó saber del estado de salud, pero no tuvo información, al día siguiente sucedió lo mismo, hasta que recibió el reporte de análisis de COVID-19 desde La Paz.

“Sedes (Servicio Departamental de Salud) vino a mi casa diciendo que habían llamado de La Paz, diciendo que era caso positivo, no podía creer porque no había un documento, que era certificación, no he recibido certificación”, manifestó la entrevistada.

Ese día recién un médico le reportó que su esposo fue entubado, “¿por qué me han avisado recién, muy tarde me avisan”, le reclamó.

El viernes fue de total incertidumbre, aún con la desesperación, la fatal noticia del deceso  también fue ocultada a la señora. “Ocho de la noche me entero que mi esposo falleció, en la redes sociales han publicado, he renegado que no me hayan avisado nada”, afirmó.

“Me dijeron que era coronavirus, pulmonía. Vino la psicóloga, me hizo calmar, me quedé tranquila. He pedido la segunda prueba, estando vivo mi esposo, pero no me han hecho caso”, observó.

La mujer reclamó que no se haya tomado medidas de bioseguridad con la familia. “Si sabían que el resultado era positivo ellos deberían haber prevenido, estaría contagiada mi persona, con lo cual no han tenido medidas de bioseguridad, no usaban guantes, somos siete en la familia”, enfatizó.

Según este relato, el personal del Sedes solo atinó a dejar siete barbijos en el domicilio. La viuda aún no definió qué tratamiento hará con el cuerpo de su esposo. Hay las opciones de inhumar bajo tierra o la cremación.

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