Fuente: BeSoccer
El sueño de Catar ya es una realidad tangible. Cuando hace casi tres lustros los petrodólares aterrizaron en el Parque de los Príncipes el objetivo estaba claro: convertir al Paris Saint-Germain en el mejor equipo del mundo. Un estatus que la entidad gala solo podía alcanzar de una forma, con la gloria continental y levantando la deseada Champions League.
Un proyecto ambicioso y a fondo perdido que ha devorado millones y millones de euros a lo largo de los años con fichajes imposibles y salarios desorbitados. Sin embargo, hasta ahora, los intentos de PSG de conquistar la ‘Orejona’ habían resultado estériles, con sonados fracasos y una sola oportunidad de tocar la gloria que se esfumó en Lisboa allá por 2020.
Ante el Bayern, hace cinco años, los franceses, con Thomas Tuchel, rozaron la historia, quedando a un solo partido de la Liga de Campeones y un legendario triplete. Pero el fútbol siempre da revancha y, curiosamente, en Múnich, el cuadro del Parque de los Príncipes ha cerrado esa herida y entrado en el Olimpo del fútbol de la mano de Luis Enrique, capitán general de la entidad, y un grupo de jóvenes talentosos que choca con el pasado más reciente de plantillas repletas de estrellas, egos y nombres. Y es que la gloria ha llegado sin Neymar, ha llegado sin Messi y ha llegado sin un Mbappé que ve al que fue su equipo desde 2017 hasta el pasado verano coronarse a las primeras de cambio tras su marcha. Caprichos del balompié.

De rozar la eliminación a triturar rivales camino a la gloria
La Champions conquistada por el PSG es la Champions de la resiliencia y la fe en el trabajo. Ni siquiera una situación límite en la Fase Liga y las críticas por ello hicieron que el equipo galo se viniera abajo. Remontó una situación adversa con una racha de triunfos final, incluido un 4-2 al Manchester City que cambió la dinámica continental del equipo.
Decimoquinto en esta primera fase, los parisinos tuvieron que pasar por un ‘play off’ previo en el que arrasaron al Brest (10-0) antes de la que fue la eliminatoria que marcó todo. Ante el Liverpool, en una eliminatoria extraña, los penaltis le dieron el pase tras perder en casa cuando merecieron golear y ganar fuera cuando mereció perder. Ahí apareció Donnarumma para demostrar que hay portero y que ya no quedan visos de ese guardameta que se venía abajo en los momentos decisivos.
Su camino en cuartos de final y semifinales le siguió llevando a las islas, pues Aston Villa primero y Arsenal después se cruzaron en su camino. Sufrieron los de Luis Enrique ante el cuadro dirigido por Unai Emery, más incluso que ante unos ‘gunners’ con un caché superior. Da igual, pues el PSG supo sufrir cuando tuvo que hacerlo e imponerse con contundencia cuando tuvo la ocasión para plantarse en la gran final.
Ahí aguardaba un Inter que se ganó su pase tras una histórica eliminatoria frente al Barcelona que salvó en el último minuto de la vuelta y finiquitó en la prórroga. Sobre el papel, el PSG era el favorito, pero es muy difícil ratificar esa etiqueta en una final así. Hace falta mucho poso y ser un señor equipo para hacerlo. Pero este PSG es un equipazo con mayúsculas.
Ante un rival que comenzó encerrado y agazapado, los pupilos de Luis Enrique, combinando el toque y la velocidad, destrozaron a su rival en 45 minutos dignos de un campeón de Europa. Achraf, en una acción de combinación, y Doué, en otra más de transición rápida, encarrilaron el camino a una ‘Orejona’ que terminó con todo merecimiento en las manos de Marquinhos tras el brutal 5-0 final que redondearon el propio Doué, Kvaratskhelia y Mayulu en el segundo tiempo.

Triplete histórico para el PSG, para Luis Enrique… y a por el Mundial de Clubes
Con la Champions alzada al cielo de Münich, el PSG culminó una temporada inmejorable con ese triplete Liga-Copa-Champions que en la ‘era Champions’ solo habían conseguido Manchester United (1998-99), FC Barcelona (2008-09 y 2014-15), Inter de Milán (2009-10), Bayern de Múnich (2012-13 y 2019-20) y Manchester City (2022-23).
Y es que los parisinos, como es habitual, se pasearon con superioridad dentro de sus fronteras, conquistando la Ligue 1 con solvencia a falta de varias jornadas para el final y ganando hace unos días también con suma facilidad la final de la Coupe de France ante el Reims. Y a todo ello hay que añadir la Supercopa de Francia.
En definitiva, una campaña inmejorable que coloca por fin a los galos entre los grandes del Viejo Continente, eleva a la categoría de estrellas a futbolistas como Dembélé, Vitinha o Doué y, sobre todo, ratifica como uno de los grandes entrenadores de la historia a un Luis Enrique que solo ha perdido un título desde su llegada a París en 2023 y que ya cuenta en su haber como técnico con dos tripletes. Toca celebrar en París, aunque no mucho, porque en unas semanas el PSG tratará de culminar una de las mejores campañas de todos los tiempos con un Mundial de Clubes al que se ha ganado llegar como gran favorito.


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