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  • Un triplete ‘made in Lucho’ para instalar al PSG en el Olimpo europeo

    Un triplete ‘made in Lucho’ para instalar al PSG en el Olimpo europeo

    Fuente: BeSoccer

    El sueño de Catar ya es una realidad tangible. Cuando hace casi tres lustros los petrodólares aterrizaron en el Parque de los Príncipes el objetivo estaba claro: convertir al Paris Saint-Germain en el mejor equipo del mundo. Un estatus que la entidad gala solo podía alcanzar de una forma, con la gloria continental y levantando la deseada Champions League.

    Un proyecto ambicioso y a fondo perdido que ha devorado millones y millones de euros a lo largo de los años con fichajes imposibles salarios desorbitados. Sin embargo, hasta ahora, los intentos de PSG de conquistar la ‘Orejona’ habían resultado estériles, con sonados fracasos y una sola oportunidad de tocar la gloria que se esfumó en Lisboa allá por 2020.

    Ante el Bayern, hace cinco años, los franceses, con Thomas Tuchel, rozaron la historia, quedando a un solo partido de la Liga de Campeones y un legendario triplete. Pero el fútbol siempre da revancha y, curiosamente, en Múnich, el cuadro del Parque de los Príncipes ha cerrado esa herida y entrado en el Olimpo del fútbol de la mano de Luis Enrique, capitán general de la entidad, y un grupo de jóvenes talentosos que choca con el pasado más reciente de plantillas repletas de estrellas, egos y nombres. Y es que la gloria ha llegado sin Neymar, ha llegado sin Messi y ha llegado sin un Mbappé que ve al que fue su equipo desde 2017 hasta el pasado verano coronarse a las primeras de cambio tras su marcha. Caprichos del balompié.

    De rozar la eliminación a triturar rivales camino a la gloria

    La Champions conquistada por el PSG es la Champions de la resiliencia y la fe en el trabajo. Ni siquiera una situación límite en la Fase Liga y las críticas por ello hicieron que el equipo galo se viniera abajo. Remontó una situación adversa con una racha de triunfos final, incluido un 4-2 al Manchester City que cambió la dinámica continental del equipo.

    Decimoquinto en esta primera fase, los parisinos tuvieron que pasar por un ‘play off’ previo en el que arrasaron al Brest (10-0) antes de la que fue la eliminatoria que marcó todo. Ante el Liverpool, en una eliminatoria extraña, los penaltis le dieron el pase tras perder en casa cuando merecieron golear y ganar fuera cuando mereció perder. Ahí apareció Donnarumma para demostrar que hay portero y que ya no quedan visos de ese guardameta que se venía abajo en los momentos decisivos.

    Su camino en cuartos de final y semifinales le siguió llevando a las islas, pues Aston Villa primero y Arsenal después se cruzaron en su camino. Sufrieron los de Luis Enrique ante el cuadro dirigido por Unai Emery, más incluso que ante unos ‘gunners’ con un caché superior. Da igual, pues el PSG supo sufrir cuando tuvo que hacerlo e imponerse con contundencia cuando tuvo la ocasión para plantarse en la gran final.

    Ahí aguardaba un Inter que se ganó su pase tras una histórica eliminatoria frente al Barcelona que salvó en el último minuto de la vuelta y finiquitó en la prórroga. Sobre el papel, el PSG era el favorito, pero es muy difícil ratificar esa etiqueta en una final así. Hace falta mucho poso y ser un señor equipo para hacerlo. Pero este PSG es un equipazo con mayúsculas.

    Ante un rival que comenzó encerrado y agazapado, los pupilos de Luis Enrique, combinando el toque y la velocidad, destrozaron a su rival en 45 minutos dignos de un campeón de Europa. Achraf, en una acción de combinación, y Doué, en otra más de transición rápida, encarrilaron el camino a una ‘Orejona’ que terminó con todo merecimiento en las manos de Marquinhos tras el brutal 5-0 final que redondearon el propio Doué, Kvaratskhelia y Mayulu en el segundo tiempo.

    Triplete histórico para el PSG, para Luis Enrique… y a por el Mundial de Clubes

    Con la Champions alzada al cielo de Münich, el PSG culminó una temporada inmejorable con ese triplete Liga-Copa-Champions que en la ‘era Champions’ solo habían conseguido Manchester United (1998-99), FC Barcelona (2008-09 y 2014-15), Inter de Milán (2009-10), Bayern de Múnich (2012-13 y 2019-20) y Manchester City (2022-23).

    Y es que los parisinos, como es habitual, se pasearon con superioridad dentro de sus fronteras, conquistando la Ligue 1 con solvencia a falta de varias jornadas para el final y ganando hace unos días también con suma facilidad la final de la Coupe de France ante el Reims. Y a todo ello hay que añadir la Supercopa de Francia.

    En definitiva, una campaña inmejorable que coloca por fin a los galos entre los grandes del Viejo Continente, eleva a la categoría de estrellas a futbolistas como Dembélé, Vitinha o Doué y, sobre todo, ratifica como uno de los grandes entrenadores de la historia a un Luis Enrique que solo ha perdido un título desde su llegada a París en 2023 y que ya cuenta en su haber como técnico con dos tripletes. Toca celebrar en París, aunque no mucho, porque en unas semanas el PSG tratará de culminar una de las mejores campañas de todos los tiempos con un Mundial de Clubes al que se ha ganado llegar como gran favorito.

  • Llegó la ‘Decimoquinta’: el Real Madrid, campeón de la Champions 23-24

    Llegó la ‘Decimoquinta’: el Real Madrid, campeón de la Champions 23-24

    París, Madrid, Bruselas, Stuttgart, Glasgow, Bruselas, Ámsterdam, París, Glasgow, Lisboa, Milán, Cardiff, Kiev, París y Londres. Esas son las ciudades de nacimiento de cada una de las Copas de Europa que tiene el Real Madrid. Ya son 15, con la obtenida este sábado en Wembley tras superar al Borussia Dortmund, una nueva conquista que acentúa aún más el reinado de los blancos en esta competición.

    Este nuevo cetro no hace más que ratificar a un vestuario que, con cambios y paulatinos relevos generacionales, ha sabido hacerse fuerte como grupo para, en unos pocos años, darle otro acelerón a la adquisición y recuento de ‘Orejonas’ por parte de la entidad. Carlo Ancelotti ha sabido conjugar la experiencia de los Courtois, Carvajal, Rüdiger, Nacho, Kroos, Modric y compañía con el hambre y las ganas de más de los Lunin, Camavinga, Tchoauméni, Valverde, Bellingham, Vinicius, Rodrygo, Brahim y demás. Algunos de ellos, Modric, Nacho y Carvajal, para ser concretos, han alcanzado a Paco Gento como únicos jugadores en el mundo con 6 trofeos de la máxima competición continental de clubes. Sirva como ejemplo gráfico de lo que, en solo unos años, han vivido en la capital de España.

    La andadura de los de ‘Carletto’ en esta Champions League arrancó en septiembre en el Santiago Bernabéu. Comenzaban una fase de grupos que les enfrentó a Union Berlin, Sporting de Braga y Nápoles. Y ninguno pudo rascarles ni siquiera un solo punto. El conjunto español terminó líder de grupo con pleno de victorias tras ganar, por este orden, por 1-0 al Union, por 2-3 al Nápoles, por 1-2 y 3-0 al Braga, por 4-2 a los italianos y por 2-3 a los alemanes.

    Pese al resultado final, el equipo lo pasó mal en la mayoría de partidos y, de hecho, 4 de sus triunfos (todos menos el doble partido ante los portugueses) llegaron con goles decisivos del minuto 78 en adelante. En ese minuto, precisamente, llegó el autogol de Meret en el Diego Armando Maradona que le dio los 3 puntos a un Madrid que había debutado semanas antes con un 1-0 ante el Union Berlin con una diana de Bellingham en el 94′. También pasaron apuros los ‘merengues’ ante italianos y germanos en la vuelta. Nico Paz, en el 84′, hizo un 3-2 que acabaría en 4-2 gracias a Joselu en el 94′ frente a los ‘partenopei’. Y ya en la última jornada, Ceballos confirmó el pleno en la capital de Alemania al anotar el 2-3 en el 89′.

    La condición de líder le permitía al Madrid, a priori, un sorteo más amable. Aun así, había equipos de renombre como PSG o Inter, aunque también potenciales peritas en dulce como Copenhague o PSV. Al final, el término medio fue el resultado: el RB Leipzig sería su rival en octavos de final. El equipo de Marco Rose compitió a un gran nivel, posiblemente, por encima de lo esperado. Tanto es así que, en la ida, la superioridad local fue evidente, aunque no llegó a reflejarse en el marcador. Lunin firmó una gran actuación y fueron los blancos los que dominaron en el resultado gracias a un golazo de Brahim a los 48 minutos. En la vuelta, cumpliéndose la tradición del sufrimiento en casa tras ganar fuera la ida de una eliminatoria de Champions, el Madrid tuvo sus dudas. Vinicius puso el 1-0 en el 65′, pero el rápido empate de Orban (68′) y el arreón final de los alemanes, que tuvieron un balón al larguero de Dani Olmo en el añadido, hicieron temer lo peor en el Bernabéu.

    La ilógica resistencia en el Etihad

    Si en octavos las bolas habían sido razonablemente benévolas, en cuartos se pasaron de malvadas. El Manchester City, equipo que les apartó de la final la pasada campaña, se cruzaba en un camino en el que, por lógica, el Madrid habría yacido sin vida tras pasar por el Etihad. Pero ya sabemos que ni el fútbol entiende de razonamientos lógicos ni mucho menos los sigue este equipo en esta competición. La ida fue un festival de llegadas y goles que acabó en 3-3. Bernardo Silva dio ventaja al City, pero Rúben Dias, en propia puerta, y Rodrygo le habían dado la vuelta con tan solo 14 minutos jugados. Ya en el segundo tiempo, otro festín con 3 dianas en 13 minutos llevó a los ingleses a verse con 2-3 gracias a Foden y Gvardiol, pero Valverde, en el 79′, dejó en nula la ida para dejar un panorama en la vuelta absolutamente extremo, emocionante y decisivo.

    Los de Ancelotti habían tirado más (14-12) y habían tenido más saques de esquina (4-2) en la ida, por el 38-62 en porcentaje de posesión o el 423-690 en pases favorable a los de Pep Guardiola. De este reparto más o menos equitativo no hubo ni rastro en Mánchester: el City ganó en posesión (68-32) y goleó en córneres (18-1), en tiros (33-8, 9-3 a puerta) y en pases intentados (919-457) y exitosos (846-373). Pero el Madrid ganó en el marcador, el único que dicta sentencia. Lo hizo tras un episodio casi epopéyico de resistencia después de adelantarse a los 12 minutos por medio de Rodrygo. El Etihad parecía inclinado hacia una portería que solo cedió una vez, ante De Bruyne en el 76′. Volvió a cerrarse en la prórroga y en una tanda en la que Andriy Lunin terminó de lucirse al detener los lanzamientos de Bernardo Silva y Mateo Kovacic. Hasta ahí tuvo que remontar el equipo blanco, que había comenzado con un fallo de Luka Modric.

    Todavía con el corazón acelerado y el susto en el cuerpo, el Bayern se presentó en semifinales con la intención de ayudar al dominio alemán en esta Champions. El Borussia Dortmund, siempre bajo el cartel de ‘caramelito’, fue deshaciéndose de rivales y amenazaba, junto a los de Múnich, con reeditar la final germana de 2013 para la que, por cierto, ser cargaron a Madrid y Barcelona, respectivamente. Pudieron los de Thomas Tuchel allanar el camino para ello en la ida, pero Vinicius, en el minuto 83, convirtió un penalti que anuló su propio tanto inicial (24′) y la remontada en solo 4 minutos por medio de Sané (53′) y Kane (57′). Otra vez quedaba todo pendiente para la vuelta. Esta vez, fue en el Bernabéu. Y de nuevo se dio una de esas noches mágicas, épicas y, ya directamente, definidas como madridistas.

    En un partido con menos descontrol y locura que de costumbre, el 0-0 se mantuvo hasta el minuto 68. Alphonse Davies, jugador, por cierto, relacionado con el cuadro español para la próxima temporada, marcó un golazo que despertó dos sensaciones casi simultáneas en el madridismo. Se pasó del lamento por el tanto recibido al «¿Sucederá otra vez?». Y sucedió. Los ‘merengues’ se reactivaron, con Toni Kroos como uno de los grandes culpables, y Joselu, con su doblete en el 88′ y el 91‘, remató la última remontada frenético en un Bernabéu que ya se las sabe de memoria. Con polémica por un gol del Bayern que no valió al darse justo tras el pitido final, el choque terminó y los de casa volvieron a sellar un billete a una final de la Liga de Campeones.

    La mezcla perfecta y un adiós de leyenda

    A la hora de hablar de los nombres propios de la ‘Decimoquinta’, es inevitable dejar a Toni Kroos para más tarde. Su calidad, su fútbol, su elegancia y hasta su sonrisa ya merecen muchas líneas, pero estas se multiplican si, a todo eso, se le añade una despedida. El alemán se retirará del fútbol tras la Eurocopa, por lo que este fue su último baile con la elástica blanca. Los números, fríos muchas veces, dirán que solo ha aportado una asistencia y ningún gol a esta nueva corona. Que le pregunten a Ancelotti. A cualquier compañero. A cualquier aficionado. Y se verá cuál es la importancia real.

    Al margen del ‘8’, el éxito de este título se ha repartido convenientemente en el vestuario. Los porteros, con Kepa y Lunin durante casi todo el curso y Courtois en la recta final, salvaron los muebles cuando el equipo hizo aguas. Que las hizo. Que nadie se deje engañar por el final. Pero ¿quién no las hace? En las peores versiones blancas, aparecieron los guantes de los de negro (entre otros colores). Cuando tuvieron menos trabajo, es porque la defensa, reconstruida desde el inicio por las graves lesiones de Alaba y Militao, rindió como debía. Rüdiger y Nacho soportaron las bases de un equipo que hasta contó durante el curso, aunque la mayoría de ocasiones en Liga, con aportaciones ofensivas de Carvajal, no siempre dado a ello. Mendy, en su línea cumplidora. Estadísticamente hablando, la importancia del alemán se refleja en que es el que más duelos aéreos ganó del plantel (22 antes de la final), mientras que el lateral fue, con 52 hasta este sábado, el que más balones cortó.

    Pero, como suele pasar, la cuota de protagonismo se centra en los que se colocan del centro del campo en adelante. Y además, así lo dicen los datos. Bellingham y Vinicius son los grandes nombres propios de esta Champions League. Antes de la final, reinaban en rankings tan relevantes como las faltas provocadas y los duelos totales ganados, por parte del inglés, y los regates con éxito y los pases clave en el caso del brasileño. En lo meramente numérico, Joselu queda como segundo máximo anotador del equipo en el torneo con 5 dianas justo detrás de Vinicius.

    No debe olvidarse el trabajo de un Carlo Ancelotti que quedará para siempre como el perfecto arquitecto de un Madrid apoyado en la sabiduría de sus veteranos, pero con chutes de juventud y energía constantes por parte de los más jóvenes y, en ocasiones, actores secundarios que supieron esperar a su momento como Brahim o Joselu. Es la mezcla perfecta, esa que tanto se persigue en el fútbol y que no siempre se alcanza. Este 1 de junio, los pupilos del italiano volvieron a hacerlo, sumaron una Champions más a sus ya agobiadas vitrinas y añadieron Wembley a la lista de ciudades que, desde que vieron levantar la ‘Orejona’ a uno vestido de blanco, quedaron manchadas, aunque fuese de forma ínfima, por un brochazo blanco.

    Fuente: BESOCCER

  • Guardiola completa su obra y pone la corona europea al Manchester City

    Guardiola completa su obra y pone la corona europea al Manchester City

    El puzle ya está completo. La ficha que le faltaba a Pep Guardiola la ha conseguido en la noche de este sábado. El mundo del fútbol ya tiene su obra con el Manchester City, nuevo campeón de la Champions League.

    Muchos dirán que el fútbol murió en el Atatürk con la victoria ‘sky blue’, que un club con una gran inyección económica tiene ventaja sobre otros conjuntos, pero lo cierto es que este Manchester City es una oda al deporte, a cómo jugar no solo para sus aficionados, sino para el seguidor neutral, que se sienta en el sofá, bebida en mano, para ver 90 minutos igual de bonitos que un pase de El Lago de los Cisnes.

    Le faltaba al conjunto británico la corona, aquella que le mete de lleno en la realeza del fútbol europeo. Año tras año, se estrellaba antes de tiempo un proyecto que precisamente había nacido para dominar en el continente.

    El partido contra el Inter de Milán solo fue la constatación de que no hay equipo mejor en Europa. Lo sabe el rey de la competición, un Real Madrid que se sintió un juguete en manos del City. Y lo saben los ‘nerazzurri’, que llegaron a la final para tirar de historia pero se encontraron un muro inescalable.

    Guardiola, el arquitecto

    Pep Guardiola ya sabía lo que era ganar la Champions League. Era uno de los 3 componentes del club que ya había levantado la ‘Orejona’, pero tenía un asunto pendiente con la competición. Desde su marcha del Barcelona, el de Santpedor siempre se había quedado en el camino.

    Su carrera, una de las más laureadas de todo el mundo, tenía la espina de no haber conseguido la Champions sin tener a Leo Messi. Y este sábado, mientras el argentino ya va camino de Miami, el español consiguió su cuarta Copa de Europa, la tercera como entrenador.

    Desde su llegada al Manchester City en el verano de 2016, Guardiola ha ido moldeando una plantilla que por fin tiene el premio merecido por el juego desplegado. Y es que ganar una Champions no es nada fácil.

    Octavos de final y tres años en cuartos fueron el tope de Guardiola antes de pisar, por primera vez, una final. Para ganarlas, primero hay que perderlas, y fue lo que hizo el City antes de caer, en semifinales, ante el Real Madrid de los milagros. Este 10 de junio de 2023, en la temporada más larga, los ‘sky blues’ suben al cielo europeo.

    Guardiola, a lo largo de estas 7 temporadas, ha ido moldeando no solo la plantilla sino el estilo de juego. Ha estado la mayoría de los años sin un ‘9’ puro, hasta la llegada de Haaland. Ha convertido a Rodri en el mejor pivote del mundo e incluso ha creado un monstruo competitivo en Stones como otro pivote sin dejar de ser central. Todo ello, sin olvidar la esencia de su fútbol, atacar y defenderse con el balón.

    Guardiola City

    De Bruyne, el cerebro

    Han pasado años y años juntos Kevin de Bruyne y Pep Guardiola para convertir al belga en el jugador total. Los problemas físicos le impidieron brillar en las últimas temporadas, y aún así siempre ha sido uno de los jugadores más determinantes de Europa.

    Ya sea como interior, ya sea llegando en segunda línea a la frontal del área, el guante que tiene el belga en el pie le hacen ser, por méritos propios, uno de los grandes nombres de Europa.

    Pero el Manchester City no solo es De Bruyne. Precisamente lo bueno que tiene la plantilla ‘sky blue’ es que si uno falta, hay otro que haga su trabajo.

    Rodri en el centro del campo, Bernardo Silva, Mahrez o un Gündogan que se ha desatado en el tramo final de la temporada, justo antes del verano más importante de su carrera deportiva. Nada de Guardiola se puede entender sin la inteligencia de sus centrocampistas y sus interiores.

    De Bruyne Manchester City

    Haaland, la pieza que faltaba

    Si de algo adolecía el Manchester City en sus aventuras europeas, era la de no tener un ‘9’ en los momentos más importantes de la temporada. Y a falta de uno, Guardiola firmó a 2 para esta temporada.

    Los focos, se los ha ganado, los tiene un Erling Haaland que sigue devorando a bocados todos los registros en la Champions League. En su primera temporada en el Etihad, y sin contar la final, el noruego ha llegado a los 12 goles, convirtiéndose en el máximo goleador de la competición.

    De hecho, con los datos de BeSoccer Pro en la mano, es el tercer delantero que ha marcado más goles de su equipo, porcentualmente hablando, solo por detrás de Robert Lewandowski y Kylian Mbappé.

    A ello hay que añadirle el rendimiento en la competición local, donde se ha hecho con la ‘Golden Boot’ de la Premier, y la Bota de Oro a escala global.

    Pero si en algún momento falla el ‘9’ noruego, es ahí donde aparece Julián Álvarez. El argentino ha completado una temporada 2022-23 inigualable, con el triplete y el Mundial con Argentina, donde además fue el delantero titular. En su primera campaña en Europa, la ‘Araña’ ha ido picando a rivales. A todo ello se le une un Grealish que en su segunda temporada sí ha sido decisivo.

    Haaland Manchester City

    Un camino impoluto

    El Manchester City ha ganado su primera Champions League sin perder un partido en la competición en toda la temporada. 0 derrotas para los de Guardiola, que han demostrado por qué son el mejor equipo de Europa.

    En la fase de grupos, hizo su trabajo en las 3 primeras jornadas con 9 puntos, 11 goles a favor y solo 1 en contra, dejando en la estocada al Sevilla, ganador de la Europa League a la postre, Borussia Dortmund y Copenhague. Sesteó con 2 empates, pero el triunfo final ante los hispalenses le hizo llegar en órbita a los octavos de final.

    El empate en Alemania ante el RB Leipzig hacía tambalear los cimientos del nuevo proyecto de Guardiola. Pero calló todas las críticas con un 7-1 tan contundente como claras sus pretensiones de conseguir su ansiada Champions. El sorteo, eso sí, le deparaba el camino más difícil. Iba a tener que batir a 2 colosos de Europa como el Bayern de Múnich y el Real Madrid, el rey absoluto de la competición.

    Guardiola demostró ante su ex equipo que este sí iba a ser su año. Sentenció la eliminatoria en la ida con un claro 3-0, y se permitió hacer creer al Bayern que tenía alguna opción. Igual que al Real Madrid, en la ida en esta ocasión. Al conjunto blanco le permitió soñar hasta que en el Etihad, la oda al fútbol fue ‘sky blue’.

    31 goles a favor y solo 5 en contra, antes de llegar a esta final, son números suficientes para decir que el Manchester City es, por méritos propios, el mejor equipo de fútbol del planeta.

    Acaba de esta forma la temporada el Manchester City con un triplete histórico, con la consecución de una Premier que tenía perdida, una FA Cup ante sus vecinos y su primera Champions League.

    Fuente: BeSoccer

  • Un monstruo viene a verme

    Un monstruo viene a verme

    Besoccer

    Ser portero de tu equipo, ser el mejor del partido y perder por 3-0 es algo que no imaginaba Yann Sommer este martes. Pero puede dar gracias Thomas Tuchel de no llevarse un resultado más sonrojante del Etihad Stadium.

    La maquinaria del Manchester City apareció en el momento justo, cuando las dudas sobre Upamecano aparecieron sobre el verde. El central del Bayern fue, con permiso de Bernardo Silva, el mejor jugador de los de Guardiola.

    Una y otra vez, parecía un flan el central francés en la segunda mitad. Él propició el segundo tanto de los ‘sky blues’, que volaron como aviones para poner pie y medio en la siguiente ronda.

    Hasta entonces, el ida y vuelta había predominado sobre el césped de un Etihad entregado a su equipo. Sabe la afición ‘sky blue’ que este puede ser el año para conseguir la ‘Orejona’.

    Una propuesta valiente

    Pep Guardiola ha revolucionado su propio juego. Con la propuesta de cuatro centrales, adelanta a Stones a la altura de Rodri para empezar a generar juego, con un torrente de atacantes capaz de derribar hasta la muralla más alta.

    Precisamente sería Rodri el que inauguró el marcador y su cuenta en Champions. El español se sacó un zurdazo que quitó todas las telarañas de la portería e hizo a Sommer replantearse su partido.

    El portero suizo, una vez se repuso del tanto, comenzó a sacar balones como si fuera un pulpo. Evitó Sommer un tanto cantado de Gündogan y permitió al Bayern vivir sobre el alambre.

    Rodrigo

    Acción, reacción

    Todo cambió tras el paso por los vestuarios. Tuchel pareció acertar con el discurso y dio más libertad a Sané, con ganas de reivindicarse en un campo que le pitó una y otra vez por abandonar el equipo.

    Los mejores minutos del Bayern de Múnich coincidieron con los mejores de Ederson. Dejó atrás las dudas de antaño y sacó hasta tres balones de gol de Sané para mantener el 1-0 y esperar al momento.

    Ahí, apareció un jugador del City vestido con los colores bávaros. Dayot Upamecano, que había jugado con fuego anteriormente, se acabó quemando al regalar un balón a Grealish que acabó con el 2-0 de Bernardo Silva.

    Bernardo Silva

    El portugués firmó uno de esos partidos que se quedan en la retina, capaz de bajar a defender o de hacer dos caños consecutivos en ataque, para coronar su encuentro con un gol que le eleva en la historia ‘citizen’.

    La seguridad bávara se tornó en nervios, en un flan que estaba a punto de devorar Haaland. Faltaba el gol del noruego, que en su octavo partido, por fin pudo ganar al Bayern y desquitarse ante un cuadro bávaro que empieza a rezar por el milagro.

    Fuente: https://es.besoccer.com/noticia/cronica-manchester-city-bayern-munich-monstruo-viene-verme-1245014