Un estudio de RB-DATA revela que, en el caso Cerimedo, la conversación digital sobre el atentado contra Nadia Beller pasó de preguntarse ¿Quién mandó a disparar a la abogada? a cuestionar sobre ¿qué lugar ocupaba el asesor argentino Fernando Cerimedo en el entorno del presidente Rodrigo Paz? El estudio de escucha social analizó 50.000 publicaciones y 17.432 comentarios entre el 17 y el 21 de agosto.
La Paz, 21 de agosto de 2026. En cuatro días, la conversación digital sobre el atentado contra Nadia Beller cambió de pregunta. Ya no domina la crónica policial, sino una interrogante política: ¿qué lugar ocupaba el asesor argentino Fernando Cerimedo en el entorno del presidente Rodrigo Paz?
Según el estudio de la consultora boliviana Rodríguez y Baudoin, a través de su unidad RB Data, que rastreó 50.000 publicaciones y más de 2,2 millones de interacciones entre el 17 y el 21 de agosto, el 38% de las interacciones de origen boliviano gira en torno a la pregunta por el poder, por encima del propio atentado (24%) y del proceso judicial (30%).
La noche del 17 de agosto, dos hombres vestidos de repartidores dispararon tres veces contra la abogada y activista a la salida de un hotel en Santa Cruz de la Sierra. Horas después, la Policía Nacional detuvo en Viru Viru a Cerimedo, asesor presidencial y expareja de la víctima, cuando intentaba abordar un vuelo a Buenos Aires. Beller lo señaló como responsable del ataque y declaró haber sido testigo de presuntos “negociados” vinculados al entorno del poder, un segundo flanco que, según el estudio, el público conectó de inmediato con la pregunta política: seis de cada diez publicaciones bolivianas sobre corrupción mencionan también al Gobierno.
El viraje se aceleró con dos momentos medibles: la tarde en que Beller habló desde la clínica, cuando la conversación superó las 61.000 interacciones por hora, el pico de todo el caso, y el desafío público del vicepresidente Edmand Lara al presidente Paz a someterse a un careo.
El estudio señala que el 20 de agosto se difundieron chats atribuidos a Cerimedo y los allanamientos sumaron dinero en efectivo y equipos. Lejos de despejar la discusión, la duda creció: en el conjunto de la conversación boliviana, el escepticismo casi se duplicó entre los primeros días y los siguientes, y ante la publicación específica de los chats, un 32% de la reacción del público boliviano cuestionó la prueba. Por el contrario, en la conversación argentina sobre el mismo material, la duda fue de apenas el 2%.
“Esta desconfianza no nació con el caso Beller: viene de antes”, señala el estudio. “Es una lección que una parte del público aprendió con las causas judiciales politizadas del pasado. El problema es lo que cuesta cuando el caso es real: cada prueba nueva despierta más sospecha, y quien más se beneficia de esa duda, aunque nadie la fabrique, es siempre el acusado”.
El informe completo, con la metodología, las infografías y el análisis de la conversación internacional, que usa el caso boliviano para sus propias agendas domésticas, está disponible en este enlace.

