Con el 90,4 % de las actas escrutadas, Kast se impuso a la candidata de izquierda Jeannette Jara, exministra del actual presidente Gabriel Boric, quien alcanzó el 40,17 % de la votación. El resultado marca una de las victorias más contundentes desde el retorno de la democracia en 1990.
El fundador del Partido Republicano, de 59 años, logró un triunfo en las 16 regiones del país, incluidos históricos bastiones de la izquierda como Valparaíso y la Región Metropolitana, donde se encuentra Santiago. También obtuvo una fuerte votación en las zonas mineras del norte y agrícolas del sur.
“Hemos recibido la llamada de Jeannette Jara”, confirmó Arturo Squella, presidente del Partido Republicano y principal colaborador de Kast. “Nos sentimos orgullosos del trabajo realizado y del enorme desafío de hacernos cargo de las crisis que vive Chile”, afirmó.
La victoria de Kast es la segunda más amplia desde el retorno a la democracia, solo superada por el triunfo de Michelle Bachelet en 2013, cuando venció por más de 24 puntos a Evelyn Matthei.
Kast es además el primer político abiertamente pinochetista que llega a La Moneda mediante elecciones democráticas. Durante el plebiscito de 1988, hizo campaña a favor de la continuidad del dictador Augusto Pinochet (1973-1990).
Padre de nueve hijos y ferviente católico, Kast asumirá el cargo el 11 de marzo, cuando reciba la banda presidencial de manos del actual mandatario Gabriel Boric, su rival en las elecciones de 2021, en las que fue derrotado.
Desde 2006, Chile experimentó una alternancia constante entre gobiernos de izquierda y derecha, sin que un presidente entregue el mando a un sucesor del mismo signo político.
La campaña electoral estuvo marcada principalmente por el debate sobre delincuencia y migración irregular, pese a que Chile mantiene una de las tasas de homicidio más bajas de la región, con 6 por cada 100.000 habitantes.
Kast ha prometido expulsiones masivas de migrantes, tipificar la migración irregular como delito y construir cárceles de máxima seguridad con aislamiento total para líderes del narcotráfico.
En el plano político, deberá gobernar con un Congreso fragmentado: la derecha y ultraderecha suman 76 de los 155 diputados, a solo dos de la mayoría, mientras que en el Senado existe un empate con la izquierda.
El triunfo de Kast marca un giro radical en el escenario político chileno y abre una etapa de alta polarización, con un presidente de ultraderecha que deberá negociar en un Parlamento dividido y enfrentar profundas tensiones sociales y económicas.

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