La firma del acuerdo entre el Viceministerio de Lucha Contra el Contrabando y el INIAF-Bolivia, que establece operaciones conjuntas contra el contrabando de granos y semillas en zonas fronterizas, se dio lugar este miércoles como parte del lanzamiento del 8vo. Encuentro Nacional de Innovación Agropecuaria, Acuícola y Forestal que se llevará a cabo en diciembre.
De acuerdo al presidente de Asosemillas, Pedro Pellegrino, se develó que son 15 las empresas del sistema de comercio en Bolivia que no resistieron la avalancha de material genético ilegal que ingresa de Argentina, vía contrabando, y cerraron sus programas de investigación en soya y maíz en el país. Dejaron de importar legalmente semillas, principalmente de grano amarillo, para no quedarse con stock.
Los datos del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf) apuntan a que la semilla certificada de soya alcanza para cubrir el 35% de los campos de producción en Santa Cruz. Es decir, que el 65 % restante es de dudoso origen, no declarado, ilegal y que no paga licencia por el uso de la tecnología.
En el caso del cultivo de maíz, Pellegrino dijo que el efecto es más perjudicial porque multinacionales argentinas que exportan el «grano amarillo« dejaron de producir semilla para Bolivia desde la anterior campaña, a causa del alto stock en sus almacenes. Anotó que un 80% del maíz que se cultiva en campos cruceños es transgénico.
Según el presidente de la Asociación de Proveedores de Insumos Agropecuarios (APIA), Eduardo Nostas, el tema del contrabando de semillas, principalmente soya y maíz de Argentina, es tan fuerte que está «matando» el sistema de comercio de semillas en Bolivia. Arguye que este flagelo se da por el rezago en la normativa nacional que limita la adopción de nuevos eventos biotecnológicos.
En la actualidad, el INIAF resguarda en el Banco Nacional de Germoplasma el patrimonio nacional con 19.766 accesiones correspondientes a granos andinos, cereales, hortalizas, frutas de valle, variedades forrajeras y tubérculos.
Desincentivo y riesgos
A juicio del gerente general de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), Jaime Hernández, el contrabando de productos de origen agropecuario es dañino porque desincentiva la producción y pone en riesgo la soberanía alimentaria del país.
En el caso del sector productivo al cual representa, Hernández dijo que el ingreso de granos de maíz, trigo y soya de Argentina, por las diferencias cambiarias y para evitar las retenciones impositivas, es perjudicial porque disminuye los precios y trunca al productor boliviano de recibir un costo correcto por su producción agrícola.
“Lamentablemente, este contrabando ingresa camuflado como producción nacional con certificaciones que viabilizan su ingreso por los puestos de control de frontera, sin que las autoridades logren hacer un mejor control al respecto”, manifestó Hernández.
Fuentes:
- Portal web de IBCE
- Portal web Agro avances
- Bolivia TV

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