En El Alto, el silencio sigue siendo una de las principales barreras para el acceso a la justicia y a una vida libre de violencias. Frente a esta realidad, el colectivo La Cabrona impulsó el proyecto “No más silencio: Incidencia desde los cuerpos y las voces por los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos (DSDR) en El Alto”, una iniciativa que tuvo el apoyo de IPAS Bolivia y la embajada de Canadá, donde se puso en el centro las voces de mujeres, periodistas y personal de salud.
Durante la segunda etapa del proyecto, más de 400 mujeres de distintos distritos participaron en talleres realizados en el auditorio de la Procuraduría General del Estado en la ciudad de El Alto. Mujeres de diferentes edades compartieron historias, hicieron preguntas y expresaron una preocupación común: no saben dónde acudir cuando viven situaciones de violencia.
“Muchas no conocían las direcciones de la Fiscalía, la Policía, las Defensorías de la Niñez y Adolescencia ni el protocolo de atención a víctimas de violencia sexual”, relataron las facilitadoras del proyecto. En los espacios de formación se escuchó las dudas y los pedidos de padres de familias hablar sobre DSDR en unidades educativas como medio de prevención, así también se escucharon testimonios duros: una mujer cuyo caso de violación no avanzó por la pérdida de pruebas forenses; otra que vive bajo amenazas constantes de su expareja pese a haber intentado denunciar; y el caso de una niña víctima de violación sin acceso a justicia ni atención psicológica.
El proyecto también trabajó con el Sindicato de la Prensa de El Alto, donde se evidenció un fuerte interés por abordar temas de violencia, DSDR y diversidad sexual desde una mirada responsable. Sin embargo, las y los periodistas expresaron preocupación por la censura y el desconocimiento sobre derechos de la población LGBTI, identificando la necesidad de mayor formación y alianzas para informar sin miedo.
La iniciativa cerró con un taller dirigido a Los representantes del Consejo Social Municipal de Salud de El Alto (CO.SO.MU.SA) y personal de salud, realizado en el Banco de Sangre de El Alto. Allí se alertó sobre una problemática crítica: las cajas de evidencias de casos de violencia sexual permanecen meses, incluso hasta un año, sin ser recogidas por las autoridades de justicia, afectando directamente las investigaciones. Además, se subrayó la urgencia de garantizar acompañamiento psicológico a las víctimas, especialmente en casos de violencia digital y sexual que afectan a niñas, adolescentes y jóvenes.
Desde La Cabrona, las conclusiones son claras: la violencia persiste no solo por la agresión en sí, sino por la falta de información, la debilidad institucional y la ausencia de respuestas oportunas. Por ello, el colectivo reafirma la importancia de seguir articulando con organizaciones, comunidades y futuras autoridades, para fortalecer la prevención de la violencia y garantizar el pleno ejercicio de los Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos en El Alto.
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— RC Noticias (@rcbolivia) February 8, 2026

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