El expresidente reconoció que el “proceso de cambio fue herido de muerte” por las disputas internas del MAS y señaló directamente a Evo Morales como el principal responsable de la fractura política que derivó en la derrota electoral de 2025.
En su último mensaje a la nación, el presidente saliente Luis Arce Catacora realizó una dura autocrítica y, al mismo tiempo, lanzó acusaciones directas contra Evo Morales y la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) por haber —según dijo— boicoteado su gestión. En un discurso acompañado por el vicepresidente David Choquehuanca y todo su gabinete ministerial, Arce reconoció que el “proceso de cambio fue herido de muerte” por la división interna del Movimiento al Socialismo (MAS-IPSP), lo que, en su criterio, marcó el fin de una era política.
“No sería exagerado afirmar que el proceso de cambio fue herido de muerte y que desde las distintas facciones contribuimos a esa derrota, dando paso a la derecha”, afirmó Arce, en alusión a los resultados de las elecciones de agosto de 2025.
Autocrítica y ruptura con Evo Morales
El mandatario saliente reconoció que la fractura del MAS comenzó a hacerse evidente a fines de 2022, cuando —según sus palabras— Morales priorizó su “angurria de poder” sobre la estabilidad del instrumento político.
“Evo Morales no se ve en otro espacio que no sea la silla presidencial. Para imponer su candidatura y mantenerse en vigencia, necesitaba destruir una gestión”, aseguró Arce.
Además, acusó al líder cocalero de haber promovido un boicot parlamentario a través de la bancada “evista”, que se alió con la oposición para frenar créditos, leyes sociales e inversiones esenciales para el país.
“La bancada evista, en alianza con la oposición tradicional, bloqueó créditos necesarios para el flujo de divisas, la importación de combustibles y la inversión en distintos sectores”, lamentó.
Pese a sus críticas, Arce también asumió parte de la responsabilidad política por la pérdida de rumbo del MAS, reconociendo que los conflictos internos “dejaron un durísimo golpe anímico y moral” en las bases sociales.
“El proceso de cambio fue herido de muerte”
Arce sostuvo que la derrota electoral no fue producto de un cambio ideológico de la población, sino del desgaste interno del movimiento que gobernó Bolivia durante casi dos décadas.
“Nuestras disputas internas escalaron hasta perder toda orientación ideológica. Algunos prefirieron pactar con la derecha en lugar de dialogar con sus antiguos compañeros de lucha”, declaró en tono autocrítico.
El exmandatario consideró que la división en el MAS “dio paso al ocaso de un proceso social profundo”, que en su momento representó la esperanza de transformación del país.
Los cinco legados de su Gobierno
Antes de dejar el cargo, Arce destacó lo que denominó “cinco legados” de su gestión, presentándolos como los pilares que su administración deja al país:
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Defensa de la vida: sostuvo que su gobierno enfrentó los conflictos sin represión ni uso de armas letales.
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Protección de las políticas sociales: aseguró que se mantuvieron los bonos y la subvención a los hidrocarburos pese a la crisis.
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Preservación de los recursos naturales: afirmó que su gestión “jamás vendió” el patrimonio nacional ni se sometió a intereses externos.
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Industrialización: destacó el salto “de la nacionalización a la industrialización” como base de una economía diversificada.
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Defensa de la democracia: subrayó que entregaba el mando “por la puerta grande y con la frente en alto”.
Un cierre con sabor a ruptura
El mensaje final de Arce marca el cierre de un ciclo político en Bolivia. El exmandatario combinó elogios a su gestión económica y social con un diagnóstico pesimista sobre el futuro del MAS, debilitado por las pugnas entre “arcistas” y “evistas”.
Este sábado, Rodrigo Paz Pereira asumirá la Presidencia del Estado y Edmand Lara la Vicepresidencia, en una transición que simboliza el fin del ciclo del Movimiento al Socialismo en el poder y el inicio de una nueva etapa política en Bolivia.

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