Claudia Vaca
Profesora investigadora y escritora boliviana residente en Salamanca, España.
Bolivia se enfrenta a desafíos cruciales en su sistema educativo, amenazando el presente y futuro de estudiantes, profesores y familias. Según los últimos estudios en materia de educación y violencia en Bolivia y otros países de Latinoamérica se evidencia que la violencia en las escuelas y universidades, desde casos de infanticidio hasta acoso sexual por parte de profesores ha alcanzado niveles alarmantes, afectando la seguridad y bienestar de la niñez y juventud.

A continuación, se esboza una agenda educativa para abordar estos problemas y proponer soluciones que todos los bolivianos, tanto dentro como fuera del país, podríamos articular y apoyarnos.
a) El problema 1 es la normalización de la violencia y abuso de poder: La violencia sistemática en las escuelas bolivianas se ha hecho visible a partir de una serie de denuncias por acoso, asesinatos, etc. lo cual ha generado una alerta internacional que evidencia la decadencia gubernamental vigente en Bolivia y el desamparo ante el cual se encuentra la población infantojuvenil del país. Este entorno de violencia ha generado un aumento de las enfermedades mentales y crisis emocionales, tanto de la población infantojuvenil como del mismo profesorado.

Dicho problema afecta la calidad de vida, perpetuando un ciclo destructivo en el que las víctimas se sienten muchas veces culpables, porque el sistema político y de justicia en Bolivia es permisivo con los verdugos.
Solución: tolerancia cero y procesos transparentes; es imperativo adoptar una postura de tolerancia cero ante la violencia y conducta abusiva de las autoridades que se comportan desde el patronazgo y la indiferencia hacia las necesidades de los trabajadores. Es urgente establecer procesos transparentes para denunciar y juzgar a acosadores, violadores y malversadores de fondos en instituciones públicas y privadas, porque en ambos casos, se atenta contra los derechos humanos y laborales (OIT, 2021).
Otra solución es la actualización normativa, para la detección temprana de verdugos y protección a víctimas, implementando y operativizando una legislación que proteja a las víctimas de violencia y acoso, asegurando procesos transparentes.
b) El Problema 2 son las inequidades aborales y brecha digital, didáctica, pedagógica que el profesorado enfrenta desde hace más de 30 años, con retrasos en pagos, asignación de ítem, afectando la calidad educativa y desmotivando a los docentes comprometidos con su labor, generando la muerte temprana de muchos de éstos, por falta de acceso a recursos para cuidarse a sí mismos, etc.
Solución: Voluntad política y actualización tecnológica, pedagógica, didáctica. La voluntad política es crucial para abordar inequidades laborales; garantizar el pago puntual de los salarios, mejorar las condiciones tecnológicas y generar espacios sistemáticos de actualización pedagógica, didáctica acorde a las habilidades educativas del Siglo XXI (UNESCO, 2015) y los ODS 2030.
c) El problema 3 es la falta de respeto al profesional boliviano y violencia laboral a la que éste está expuesto. Dicho problema está evidenciado mediante las denuncias por estafas, maltrato implícito y explícito en el no cumplimiento de los derechos laborales y derechos humanos, el calvario y crucifixión ante los trámites interminables de las instancias públicas, que evidencia una serie de patologías jurídicas y administrativas en relación a los recursos económicos, entre ellas la corrupción y malversación de fondos, además de la ineptitud de algunos funcionarios, las prácticas de cinismo cotidiano y “lavado de manos” por parte de las distintas autoridades que coordinan una serie de programas y proyectos educativos, de universidades públicas y privadas.
Una solución es impulsar la transformación cultural que promueva el respeto al trabajo de todas las profesiones y oficios de Bolivia, que se transparenten los procesos de contratación y pago de salarios, que se paguen daños y perjuicios cuando hubiere dilatación del pago, que se restituyan las deudas históricas al profesorado, artistas y gestores culturales, al igual que a los médicos y profesionales varios.
En conclusión: es urgente la transformación estructural política, económica, social y de conciencia, para construir un futuro educativo sereno en Bolivia.
Mirando esta realidad, pondremos luz a las verdaderas causas de los problemas y tomaremos los pasos necesarios para resolverlos con la dedicación que estos tiempos nos exigen. El futuro está en nuestras manos, lo estamos construyendo justo ahora.

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