Santa Cruz de la Sierra, viernes 10 de junio de 2022. La Asociación de Productores de Semillas – ASOSEMILLAS, se declaró en emergencia por el excesivo incremento del uso de semillas ilegales declarado abiertamente por distintas organizaciones y usuarios en general.
Por tal motivo, las empresas semilleras afiliadas a la ASOSEMILLAS hacen conocer a la opinión pública que, con datos oficiales del INIAF en los cultivos de soya, maíz, trigo y arroz, el uso de semillas certificadas no supera el 40 % promedio. Es decir, alrededor del 60% de los campos agrícolas no son sembrados con semillas certificadas. Por lo tanto, son sembrados con semillas que no cumplen las normas de certificación y que provienen del contrabando y de la producción local, pudiendo contener malezas y enfermedades y, a su vez, tampoco tributan al Tesoro Público.
«El complejo semillerista nunca dejó de abastecer, por lo tanto, no es excusa para el agricultor estar desabastecido y tener que buscar semillas del mercado informal de las cuales no estamos autorizados a producir», aseguraron a través de un comunicado, que también reproducimos a continuación.
El Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF) es el ente Regulador y la única Autoridad competente en el Control de Comercio. Los resultados de los últimos años no han sido del todo exitosos debido a que las estrategias del control de comercio implementadas o sus normativas, son muy débiles al momento de encontrar una posible infracción; permitiendo al supuesto infractor, tener tiempo de regularizar lo ilegal. En ese sentido, el incremento de semilla ilegal aumenta.
Esta situación, pone al sector semillero (obtentores, multiplicadores, prestadores de servicios y comercializadores), en una situación insostenible.
Empresas nacionales han cerrado sus programas de investigación en soya, maíz y trigo, ocasionando no solo el no desarrollo de nuevas variedades sino también, el despido de personal técnico y otros. Asimismo, empresas multinacionales que importan maíz, han dejado de importar para Bolivia ya que no hay interés de sus híbridos convencionales. En cuanto a las empresas semilleras locales productoras de híbridos de maíz (actualmente 2 de las 8 semilleras que había hace 5 años atrás), han bajado sus ventas a una mínima expresión y continúan debido a sus contratos con el extranjero, corriendo el riego de también cerrar sus programas de mejoramiento genético.
«Cabe recalcar que la semilla es la base de la producción agrícola, la primera y más importante de la producción, por lo tanto, la crisis generada en este sector, pone en riesgo la soberanía alimentaria nacional, asimismo, queda claro entender que los programas de investigación agrícola no son viables en estas condiciones. Por todo ello, comprometemos a las autoridades competentes a tomar acciones para revertir esta situación y encaminar al país, por la senda de la innovación y la productividad agrícola», agrega el documento.

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