Francisco Vargas, vicepresidente del TSE, salió al ruedo para aclarar que el padrón actual es «altamente confiable», ya que fue auditado en 2017. Sí, en 2017… porque, al parecer, nada ha cambiado desde entonces y, ¿para qué auditarlo de nuevo si ya lo hicieron una vez? Pero ante la insistencia de los partidos políticos, Vargas también anunció que se realizarán «estudios de integridad» y las auditorías que sean necesarias, no vaya a ser que alguien piense que están escondiendo algo.
Con las elecciones judiciales y presidenciales a la vuelta de la esquina, las dudas sobre la transparencia del padrón electoral surgen, como cada vez que nos aproximamos a las urnas. Según Vargas, uno de los puntos centrales de un próximo encuentro multipartidario será explicar las condiciones económicas y técnicas que se necesitan para crear un nuevo padrón, algo que la oposición no deja de exigir. Sin embargo, antes de dar ese paso, el TSE quiere asegurarse de que todos los actores políticos comprendan lo complejo y costoso que sería emprender tal hazaña.
A pesar de las críticas, Vargas defendió el padrón vigente, asegurando que su mantenimiento se lleva cabo y que los equipos y plataformas biométricas son revisados. En ese sentido, subrayó que el TSE trabajará de la mano con los partidos políticos para garantizar mayor transparencia y participación en el proceso de conformación del padrón electoral. Pero, eso sí, dejando claro que la desinformación es el verdadero enemigo aquí, no el padrón.
En resumen, mientras los líderes opositores claman por un nuevo listado de electores de cara a los próximos comicios, el TSE promete más auditorías, más estudios y más mesas de diálogo. Todo con la esperanza de que, a base de información y reuniones, la confianza en su querida base de datos se mantenga intacta.

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