Con su innovador Programa de Colecciones 3D, el Museo Nacional de Etnografía y Folklore se convierte en la primera institución en Bolivia —y una de las pocas en Sudamérica— en abrir el acceso al patrimonio cultural en alta resolución y en formato tridimensional. Un paso firme hacia la descolonización del conocimiento.
La memoria de los pueblos también se teje, se talla, se borda y se carga en el cuerpo. Y ahora, desde Bolivia, esa memoria se puede explorar en 3D en alta resolución y desde cualquier lugar del mundo. Esto es posible gracias al Programa de Colecciones 3D del Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF), una de las iniciativas más potentes de democratización del patrimonio en la región.
Desde su lanzamiento en 2021, este programa ha logrado digitalizar más de 136 piezas patrimoniales y 16 trajes completos, que hoy están disponibles de forma libre y gratuita a través del sitio web oficial del museo. Con tecnología de fotogrametría y modelado digital, cada objeto ha sido reconstruido con un detalle extraordinario: se pueden ver los hilos, las texturas, las huellas de talla y hasta el interior de una máscara festiva sin necesidad de tocarla.
“Esta colección es una herramienta para la investigación, la conservación y, sobre todo, la difusión de nuestros saberes. Estamos usando tecnología para descolonizar el acceso al conocimiento”, señala José Luis Paz, jefe de la unidad de museo – MUSEF.
El impacto no es menor: hasta marzo de 2025, las piezas han sido visualizadas más de 22.000 veces por investigadores, estudiantes, artistas y personas interesadas en la cultura boliviana desde diferentes partes del país y del mundo. La experiencia es interactiva y educativa para quienes encuentran en estas piezas no solo objetos, sino testimonios de identidad y continuidad cultural.
Tecnología con raíz: una apuesta innovadora desde Bolivia: La propuesta del MUSEF se construye desde una premisa clara: la cultura no debe ser un privilegio, y mucho menos en el contexto de un país profundamente diverso, donde las brechas de acceso aún son marcadas. Por ello, la colección 3D se ofrece de forma libre, sin barreras ni formularios, disponible para cualquiera que quiera explorar.
El proceso comienza con la toma de más de 200 fotografías por pieza, desde múltiples ángulos. Luego, un software especializado reconstruye el objeto en tres dimensiones, permitiendo una exploración 3D tanto en sentido horizontal como vertical. El usuario puede rotar, acercar, alejar o incluso “ingresar” a ciertas piezas para ver sus estructuras internas o descubrir cómo se ensamblan los componentes de un traje festivo.
“Recibimos preguntas de todo tipo. Una extranjera, por ejemplo, quería saber cómo se colocaba el ‘torito’ del traje de la morenada. Gracias a la animación 3D del traje, pudo entenderlo visualmente. Eso demuestra el poder de esta herramienta no solo para mostrar, sino para explicar nuestras culturas”, comenta Paz.
La colección incluye trajes originarios, vestimentas folclóricas, máscaras, objetos ceremoniales, textiles, instrumentos musicales y juguetes populares. Piezas que en algunos casos no están expuestas en sala, pero que ahora tienen un espacio protagónico en la vitrina digital del MUSEF.
Además de su valor pedagógico y comunicacional, el Programa 3D tiene un fuerte impacto en la conservación del patrimonio. Muchas de las piezas digitalizadas son frágiles o difíciles de manipular, por lo que ofrecer una alternativa virtual no solo reduce el desgaste físico, sino que facilita el trabajo de investigadores sin poner en riesgo el objeto original.
Este es un modelo ampliamente adoptado por museos del mundo, y que en Bolivia comienza a abrir una nueva etapa: la del museo accesible, descentralizado y activo también en el plano digital. El MUSEF no solo ha seguido esa tendencia, sino que ha aportado una perspectiva propia, basada en el respeto por las comunidades de origen y la necesidad de contar historias desde las propias voces.
El acceso a los bienes culturales ha sido históricamente desigual. Mientras los museos del norte global exponen objetos de otras culturas bajo criterios coloniales, los países de origen enfrentan obstáculos para visibilizar sus propios acervos. En ese sentido, el MUSEF no solo preserva: también responde.
Uno de los ejemplos más emblemáticos del programa es la digitalización completa de un traje de morenada del siglo XIX, con componentes originales realizados a base de hilo de oro. “Mientras en otros países se cuestiona el origen de nuestras danzas y vestimentas, nosotros presentamos evidencia con datos, imágenes y reconstrucción tridimensional. Reafirmamos que la cultura boliviana no necesita permiso para existir ni para brillar”, sostiene Paz.
Esta colección se convierte así en una herramienta de defensa cultural y soberanía digital, una muestra de que la tecnología también puede ser usada para fortalecer identidades y narrativas propias.
Para explorar y disfrutar de este importante trabajo ingresa a http://musef.gob.bo/musef-colecciones-3D
#culturaBO | El Musef lleva el patrimonio boliviano al mundo digital: más de 130 piezas pueden explorarse en 3D. https://t.co/a1EsWWOjv2 pic.twitter.com/JNtzhXjWs2
— RC Cultura y Espectáculos de Bolivia (@RCculturaBO) July 6, 2025

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