02:00 – Comienzan los ataques aéreos y el asalto en Venezuela
En las primeras horas del 3 de enero, explosiones y sobrevuelo de aeronaves fueron reportados en Caracas y otras regiones del país. Diversos barrios y bases militares, como La Carlota y Fuerte Tiuna, fueron objetivos de los ataques, en lo que Washington denominó “operación a gran escala”.
La operación, bautizada en informes como “Operación Resolución Absoluta”, habría sido planificada durante meses, con apoyo de agencias de inteligencia y unidades de operaciones especiales. Las fuerzas estadounidenses actuaron para inutilizar sistemas de defensa aérea y neutralizar puntos estratégicos antes del asalto sobre el objetivo principal.
02:01 – Fuerzas especiales estadounidenses avanzan sobre Caracas
Al iniciar la ofensiva, helicópteros y unidades de fuerzas especiales se adentraron en zonas clave de la capital venezolana. La operación fue rápida y altamente coordinada; incluso, se reportó que una de las aeronaves estadounidenses fue alcanzada por fuego venezolano, pero continuó operando.
La misión combinó inteligencia de campo con apoyo aéreo y terrestre, diseñando rutas de ingreso que sorprendieron a las defensas venezolanas, que habían reforzado la seguridad de Maduro con guardaespaldas extranjeros y protocolos de protección personales.
Cerca de las 03:00 – Captura de Maduro y Cilia Flores
Poco antes del amanecer, las fuerzas estadounidenses lograron capturar al presidente venezolano Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores. Según comunicados oficiales desde Washington, ambos fueron sacados del país en avión militar tras el éxito de la operación.
El operativo fue calificado por el presidente estadounidense, Donald Trump, como un “ataque brillante” y una acción sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial, resaltando la magnitud y precisión de la misión.
Traslado fuera de Venezuela
Tras su captura, Maduro y su esposa fueron trasladados a bordo de un buque de la Marina de Estados Unidos presuntamente el USS Iwo Jima antes de que se gestionara su traslado final a un destino fuera del país.
Reportes señalaron que el plan de Washington era llevarlos a Nueva York, donde se espera que enfrenten cargos por narco-terrorismo, conspiración y delitos relacionados con el narcotráfico, acusaciones que se habían preparado desde hace años con el Departamento de Justicia y el alza de la recompensa por su captura, fijada en hasta 50 millones de dólares.
Reacción oficial de Estados Unidos
En sus comunicaciones, Trump aseveró que Estados Unidos asumiría temporalmente el control de Venezuela para garantizar una transición ordenada de poder, resaltando que quería ver un país libre con paz y justicia.
La Casa Blanca incluso anticipó la participación de grandes compañías petroleras estadounidenses en la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana como parte de la recuperación económica del país.
Reacción internacional y legal
La operación provocó condenas y preocupaciones a nivel mundial. Gobiernos como el de Brasil la calificaron de una violación inaceptable de la soberanía venezolana y pidieron respuestas claras de organismos multilaterales como la ONU.
Mientras tanto, líderes opositores dentro de Venezuela celebraron la caída de Maduro como una oportunidad para un nuevo rumbo político, aunque sin consenso sobre la intervención extranjera.
La ofensiva se dio en el marco de años de presión estadounidense, incluyendo sanciones, designaciones de organizaciones como el Cartel de los Soles como terrorista global y el aumento progresivo de recompensas por la captura de figuras clave del régimen chavista.
Maduro había sido acusado formalmente desde 2020 por cargos relacionados con narcotráfico y actividades delictivas internacionales, lo que asentó las bases legales para su procesamiento en tribunales de Estados Unidos si alguna vez era detenido.
La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores representa un punto de inflexión histórico en la política latinoamericana, con implicaciones profundas para la soberanía de los estados, la lucha contra el narcotráfico, la seguridad regional y las relaciones internacionales. Mientras se prepara su juicio en Estados Unidos, el mundo observa cómo este hecho sin precedentes podría redefinir el futuro político de Venezuela y la influencia de Washington en la región

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