La zona de Colcapirhua atraviesa una de las peores crisis de residuos sólidos de los últimos años. Tras el cierre del botadero de K’ara K’ara, la municipalidad del Cercado habilitó temporalmente una celda de contingencia en Cotapachi, ubicada en Colcapirhua. Sin embargo, los pobladores del distrito rechazaron desde el inicio recibir basura de otras áreas, alegando que nunca fueron consultados.
El conflicto escaló desde abril de 2025, con bloqueos y protestas que afectaron la recolección de basura y generaron riesgos sanitarios. En mayo, un bloqueo de tres semanas provocó acumulación de residuos en calles y tensión social en la Llajta.
A finales de noviembre, los comunarios de Colcapirhua instalaron un bloqueo permanente en Cotapachi. Más de 70 OTB, juntas vecinales y autoridades locales marcharon para exigir que se cumpla una acción popular que prohíbe impedir el ingreso al botadero, advirtiendo sobre el riesgo sanitario inminente, según el alcalde de Colcapirhua, Nelson Gallinate.
El primer choque grave se produjo el 4 de diciembre, cuando funcionarios municipales y vecinos intentaron despejar el acceso al vertedero, dejando 20 heridos entre movilizados y trabajadores.
La jornada más crítica ocurrió el 8 de diciembre, cuando la Policía intervino para levantar el bloqueo que llevaba 12 días. Los manifestantes respondieron con petardos y dinamita, mientras los agentes emplearon gas lacrimógeno. Según reportes preliminares, el enfrentamiento dejó dos personas fallecidas por impactos de arma de fuego y entre 8 y 10 heridos, incluidos dos policías de la UTOP.
El director del Hospital Benigno Sánchez de Quillacollo, Julio César Borosco, confirmó las muertes, mientras que el Ministerio Público aún investiga las circunstancias. Versiones de vecinos sostienen que el operativo incluyó disparos, y el abogado Eduardo Mérida solicitó la intervención de la FELCC para determinar posibles abusos o participación de terceros armados.
La Policía informó que actuó en respuesta a ataques con explosivos artesanales y petardos, y el comandante departamental, Alejandro Basto Rodríguez, se trasladó al lugar para verificar la situación.
El alcalde Gallinate aseguró que los camiones de basura comenzaron a ingresar nuevamente y agradeció el apoyo policial, mientras los pobladores de Colcapirhua mantienen tres exigencias:
- Definir los límites del botadero.
- Garantizar que no se reciba basura del Cercado.
- Establecer un plan ambiental integral para mitigar los impactos.
La crisis de basura en Colcapirhua muestra la complejidad de gestionar residuos en zonas con conflictos territoriales. Mientras las investigaciones por las muertes avanzan, la atención está puesta en resolver la disputa sobre Cotapachi y restaurar el servicio de recolección sin generar nuevos enfrentamientos.

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