La captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses también alcanzó a su esposa, Cilia Flores, una de las figuras más influyentes del chavismo. Conocida como “la primera combatiente”, Flores no solo acompañó al mandatario en el poder, sino que desarrolló una trayectoria política propia, ocupando cargos clave del Estado venezolano y consolidándose como parte del núcleo duro del régimen.
Cilia Flores fue bautizada públicamente como “primera combatiente” por el propio Maduro durante la campaña presidencial de 2013, tras la muerte de Hugo Chávez. Con esa denominación, el chavismo buscó romper con la figura tradicional de “primera dama” y reforzar su perfil político.
Su cercanía con el poder no pasó desapercibida para Estados Unidos. En 2018, el Departamento del Tesoro le impuso sanciones financieras, al considerarla parte del círculo íntimo que sostenía al régimen venezolano. En ese entonces, Washington acusó al entorno de Maduro de saquear la riqueza del país mientras la población sufría una profunda crisis.
Este sábado, Flores fue detenida junto a Maduro durante una incursión militar estadounidense y, al igual que él, enfrentará imputaciones por narcotráfico en un tribunal de Nueva York, según anunció la Fiscalía norteamericana.
Cilia Flores nació en 1956 en Tinaquillo, estado Cojedes, y se formó como abogada, especializándose en derecho penal y laboral. Su vida política tomó impulso tras el fallido golpe de Estado de Hugo Chávez en 1992, cuando se incorporó al equipo legal que defendió a los militares golpistas.
Desde entonces, su camino estuvo estrechamente ligado al chavismo. Fue diputada, presidenta de la Asamblea Nacional, la primera mujer en ocupar ese cargo, y posteriormente Procuradora General del Estado. También integró la Asamblea Nacional Constituyente creada en 2017.
Su gestión estuvo marcada por polémicas, entre ellas acusaciones de nepotismo, restricciones a la prensa parlamentaria y su rol activo en la consolidación del poder chavista.
En el ámbito familiar, su nombre cobró notoriedad internacional cuando dos de sus sobrinos fueron condenados en Estados Unidos por narcotráfico, acusados de intentar enviar 800 kilos de cocaína utilizando instalaciones vinculadas al aeropuerto presidencial de Caracas.
Hoy, la figura de Cilia Flores trasciende el rol simbólico de esposa del mandatario. Su captura junto a Nicolás Maduro marca un punto de quiebre histórico para el chavismo, al sentar en el banquillo de los acusados no solo al líder del régimen, sino también a una de sus principales operadoras políticas.
La justicia estadounidense avanza ahora contra dos de los rostros más emblemáticos del poder en Venezuela, en un proceso que podría redefinir el futuro político del país y del chavismo en su conjunto.

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