El Camp Nou es del Real Madrid. El conjunto blanco conquistó el feudo del Barcelona para cortar la oreja y salir por la puerta grande hacia La Cartuja, hacia la final de la Copa del Rey.
Necesitaba el conjunto blanco dar un golpe sobre la mesa al Barcelona en el 2023, un Barcelona que hasta entonces había ganado todos los ‘Clásicos’ del año, pero no el más importante.
Estará el Real Madrid por méritos propios en La Cartuja, especialmente con una segunda mitad que entra en la historia del club blanco, con un ‘hat trick’ de Benzema y para firmar un 0-4 que no se había visto en años.
Dominio sin gol
Los primeros 45 minutos fueron totalmente del Barcelona. Jugó a placer el equipo de Xavi, que se veía cómodo en un partido duro, intenso y con algunos piques normales por la trascendencia del partido.
Tuvo varias ocasiones claras el Barcelona para adelantarse en el marcador y dejar prácticamente muerta la eliminatoria, pero las bajas, especialmente las de Pedri y Dembélé, pesaron mucho, demasiado, en un equipo que se desenvolvió bien hasta el añadido.
Incluso gustaron las pequeñas disputas que hubo en el partido, especialmente una entre Gavi y Vinicius en el que ambos pudieron acabar expulsados, de no ser por lo que había en juego.
Antes, en el inicio del partido, todo el Camp Nou protestó una mano de Alaba en el área que no pìtó Munuera Montero al ser la mano de apoyo en el césped.
Todo cambió en el añadido de la primera mitad. Salieron a la luz tres de los grandes nombres de la plantilla blanca: Courtois, con una gran parada a Lewandowski, Vinicius y Benzema.
El brasileño, tras evitar el belga el 1-0, se recorrió el campo para pasársela a Benzema, que se la devolvió para un gol con una autoría cuestionable. Tiró Vinicius, sacó Koundé pero el balón fue a portería y, sobre la línea o ya sobrepasada, Benzema metió el pie.
Miércoles de pasión blanca
El 0-1 fue un golpe tan duro que el Barcelona ni siquiera se pudo recuperar en vestuarios. Como si hubiese perdido toda la temporada, como si la eliminatoria no estuviese en ese momento empatada, el club azulgrana se deshizo cual azucarillo en el café.
Lo aprovechó quien mejor ha vuelto del parón. Karim Benzema, ya retirado de la Selección, se ejercitó para la puesta a punto de cara al final de temporada. Y los resultados son innegables: dos partidos, seis goles.
El revolcón de Benzema fue rápido, como el conseguido contra el Valladolid. En cuestión de ocho minutos, desde el 50′ hasta el 58′, el francés marcó dos goles, los que acabó con la poca resistencia del Barcelona que había.
Los errores individuales condenaron a un Barcelona que hincó la rodilla en el peor momento. Sergi Roberto quedó retratado en el regate de Modric que acabó en el 0-2; y Kessié, al hacer el penalti del 0-3.
Un resultado tan adverso, y un banquillo tan poco poblado de soluciones fue demasiado para un Barcelona que aún tuvo que pasar por el purgatorio con el ‘hat trick’ de Benzema.
No dio la cara el Barça, al menos no la cara que ha presentado en Liga y que le tiene a punto de ganar dicho título. Lo aprovechó el Madrid, que tiene en su mano aún el triplete -muy complicado- o el doblete.

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