En la ciudad de La Paz, el viceministro de Defensa del Consumidor, Jorge Silva, anunció la verificación que el peso del pan de batalla cumpla con el gramaje establecido de 60 gramos y que su precio se mantenga en 50 centavos, tal como lo establece el acuerdo vigente. Sin embargo; en la calle Figueroa de la ciudad de La Paz, una de las vendedoras admitió que están recibiendo menos pan de marraquetas, lo que las obliga a complementar con otros tipos de panes como la colisa, sarnita entre otros panes para mantener la venta.
Por su parte, los panificadores señalan que la harina subvencionada no llega en tiempo y la cantidad adecuada, lo que los fuerza a comprar harina importada, cuyo precio aumentó a Bs 300 por quintal. A pesar de estas dificultades, Silva aseguró que se mantendrá el acuerdo, según el cual los panificadores reciben cuatro quintales de harina subvencionada al día, además de otros insumos a precios preferenciales para garantizar el precio y peso del pan de batalla.
En la ciudad de El Alto, los controles fueron realizados por la Alcaldía, donde el intendente Carlos Endara informó que los operativos se han intensificado ante las denuncias sobre la provisión del pan. Un sector de los panificadores confirmaron que; para mantener la calidad del producto se ven obligados a mezclar harina argentina con la subvencionada debido a los retrasos en la entrega.
Finalmente, el viceministro Silva advirtió que en caso de infringir las normas, los panificadores pueden perder la subvención, enfrentar la fiscalización de sus hornos por parte de la Alcaldía, e incluso ser procesados penalmente por agio. Las autoridades aseguran que los controles continuarán para garantizar que el pan de batalla siga siendo accesible para la población, mientras los panificadores piden mayor regularidad en la entrega de la harina subvencionada para poder cumplir con las exigencias.

Facebook Comments