Lima, Perú. Este martes 28 de julio, Keiko Fujimori juró como nueva presidenta del Perú para el periodo 2026-2031, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para dirigir el país y marcando el regreso del fujimorismo al poder después de casi tres décadas.
Durante la ceremonia de investidura, realizada en el Congreso peruano, Fujimori asumió el compromiso de recuperar la confianza de la población, fortalecer las instituciones democráticas y combatir con mayor firmeza el crimen organizado, una de las principales preocupaciones de los peruanos.
Los principales desafíos de su gestión
La nueva mandataria inicia su administración con importantes retos:
- Combatir la delincuencia y el crimen organizado, que han provocado un aumento de la percepción de inseguridad en distintas regiones del país.
- Lograr estabilidad política, luego de una década caracterizada por la sucesión de presidentes y permanentes enfrentamientos entre el Ejecutivo y el Congreso.
- Mantener el crecimiento económico, impulsado principalmente por la minería, sin descuidar sectores afectados como la agricultura y la pesca.
- Construir consensos en el Congreso, donde su partido no cuenta con mayoría absoluta, por lo que deberá negociar con otras fuerzas políticas para aprobar sus principales reformas.
Regreso del fujimorismo
La llegada de Keiko Fujimori representa el retorno del movimiento político fundado alrededor de la figura de su padre, el expresidente Alberto Fujimori. Tras cuatro intentos presidenciales, la líder de Fuerza Popular finalmente alcanzó la Presidencia, en medio de un país profundamente dividido entre quienes respaldan su propuesta y quienes mantienen críticas al legado del fujimorismo.
La ceremonia contó con la presencia de diversos jefes de Estado y representantes internacionales, reflejando la importancia política del cambio de mando en Perú para la región.
Con el inicio de su mandato, todas las miradas estarán puestas en la capacidad del nuevo Gobierno para responder a las demandas ciudadanas y devolver la estabilidad a uno de los países que más cambios presidenciales ha experimentado en América Latina durante la última década.

