La alianza política entre el presidente Rodrigo Paz Pereira y el líder de Unidad Nacional (UN), Samuel Doria Medina, llegó oficialmente a su fin. A través de un pronunciamiento difundido este lunes en sus redes sociales, el empresario y jefe de UN anunció que su organización dejará de respaldar al Gobierno y pasará a la oposición, marcando uno de los reacomodos políticos más importantes desde el inicio de la actual gestión.
«Hoy seguimos caminos separados«, señaló Doria Medina, quien explicó que la decisión responde principalmente a diferencias éticas sobre la forma en que se administra el Estado y a la falta de una respuesta firme frente a la corrupción.
De aliados a opositores
La relación entre ambos líderes comenzó después de las elecciones generales de 2025. Tras quedar fuera de la segunda vuelta, Samuel Doria Medina decidió respaldar la candidatura de Rodrigo Paz, cumpliendo el compromiso que había asumido durante la campaña de apoyar al candidato democrático mejor posicionado frente al MAS.
Ese respaldo se tradujo posteriormente en una alianza política dentro del Gobierno. Unidad Nacional se convirtió en uno de los principales aliados parlamentarios del Ejecutivo y varios de sus cuadros ocuparon cargos estratégicos en la administración de Paz, entre ellos el entonces ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, quien había sido compañero de fórmula de Doria Medina en las elecciones.
Durante los primeros meses de gestión, la bancada de UN acompañó gran parte de la agenda legislativa del Gobierno y defendió la necesidad de impulsar reformas para enfrentar la crisis económica.
Las diferencias comenzaron a crecer
Con el paso de los meses empezaron a evidenciarse desacuerdos entre ambas fuerzas políticas.
Desde Unidad Nacional surgieron observaciones sobre el manejo de la economía, la lentitud para implementar algunas reformas y cuestionamientos a la transparencia en la administración pública. También expresaron críticas por la forma en que el Gobierno enfrentó casos considerados sensibles y por la ausencia de medidas más contundentes contra hechos de corrupción.
Aunque hasta hace pocas semanas el partido hablaba de un «apoyo crítico», la salida de autoridades identificadas con Unidad Nacional del gabinete fue interpretada como una señal del desgaste de la alianza.
«No vamos a conspirar»
En su mensaje, Samuel Doria Medina aclaró que el rompimiento no significa una estrategia para desestabilizar al Ejecutivo.
Por el contrario, aseguró que la bancada de Unidad Nacional ejercerá una «oposición constructiva», apoyando aquellas leyes que considere beneficiosas para el país, especialmente las orientadas a generar cambios económicos, pero fiscalizando con mayor firmeza la gestión gubernamental.
Asimismo, dejó establecido que cualquier militante de Unidad Nacional que continúe ocupando funciones dentro del Gobierno lo hará a título estrictamente personal y ya no representará políticamente al partido.
Un nuevo escenario político
La salida de Unidad Nacional representa una baja significativa para el oficialismo en la Asamblea Legislativa.
Con este distanciamiento, el Gobierno de Rodrigo Paz pierde uno de los respaldos políticos que contribuyó a la gobernabilidad durante los primeros meses de gestión, lo que podría dificultar la aprobación de futuras leyes y obligar al Ejecutivo a negociar con otras fuerzas políticas para construir nuevas mayorías parlamentarias.
Mientras tanto, Samuel Doria Medina aseguró que espera que el presidente pueda corregir las deficiencias que, según afirmó, motivaron el alejamiento de su organización política.

