En un escenario donde el emprendimiento dejó de ser una excepción para convertirse en una salida laboral cada vez más extendida, algunas organizaciones están revisando de raíz sus modelos de crecimiento. El foco ya no está únicamente en el producto, el volumen de ventas o los resultados de corto plazo, sino en las personas que sostienen esos proyectos día a día.
Según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), más de 580 millones de personas en el mundo generan ingresos a partir de actividades emprendedoras, y América Latina se posiciona como una de las regiones con mayor intención emprendedora a nivel global. Sin embargo, el mismo informe muestra una brecha evidente: una cosa es iniciar un emprendimiento y otra muy distinta es lograr que sea sostenible en el tiempo.
Distintos estudios coinciden en que la falta de capacitación, acompañamiento y redes de apoyo es una de las principales causas de abandono en los primeros años. En ese contexto comienza a consolidarse un enfoque que distintos analistas denominan modelo “emprendedor-céntrico”, una propuesta que pone a las personas en el centro de la estrategia de crecimiento. “Cuando apuestas por las personas, creaalgo que va más allá de un canal de ventas”, señala Helga Yasci, directora de Essen, empresa argentina líder en diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de productos de alta calidad para la cocina, y referente regional en este tipo de modelos, y suma: “No se trata solo de enseñar a vender un producto: es acompañar el desarrollo de una habilidad, un proyecto y un camino profesional”.
Se trata de estructuras que colocan al emprendedor en el centro de la estrategia, priorizando su desarrollo personal y profesional, la formación continua y la construcción de comunidad como pilares del crecimiento para maximizar sus oportunidades y ventas. En ese sentido, Yasci destaca que este enfoque —donde se combinan propósito, capacitación y acompañamiento— “no solo fortalece los resultados, sino que transforma vidas”.

De la lógica transaccional al desarrollo de personas
Durante años, muchos esquemas de comercialización —especialmente aquellos basados en redes de revendedores, distribuidores o consultores independientes— se apoyaron casi exclusivamente en incentivos económicos. El modelo “emprendedor-céntrico” propone un cambio de lógica: en lugar de pensar a las personas únicamente como fuerza de ventas, las concibe como emprendedores en formación, con autonomía, capacidad de decisión y un proyecto propio que puede crecer dentro de un marco organizado.
“Basamos nuestro modelo en tres pilares: capacitación, autonomía y comunidad”, explica Yasci, sintetizando los ejes que sostienen este enfoque.
- Capacitación continua. No solo en producto o técnicas comerciales, sino también en gestión, finanzas, herramientas digitales, organización del tiempo y toma de decisiones. El objetivo es profesionalizar la actividad y reducir la informalidad que muchas veces limita el crecimiento.
- Autonomía con respaldo. Los emprendedores gestionan su propio negocio, definen objetivos y administran su tiempo, pero cuentan con estructuras claras, reglas transparentes y acompañamiento permanente.
- Construcción de comunidad. El aprendizaje entre pares, el intercambio de experiencias y el sentido de pertenencia fortalecen el compromiso. Las redes más sólidas son aquellas donde el crecimiento individual se potencia de manera colectiva.
Casos como el de Essen reflejan por qué este ecosistema integral logra mayores resultados, mayor retención y una evolución sostenida, incluso en contextos económicos inestables.
Tecnología como aliada, no como reemplazo
De cara a los próximos años, la digitalización y el uso de herramientas como la inteligencia artificial comienzan a jugar un rol clave en el día a día de los emprendedores. La automatización de tareas, una mejor organización y el acceso rápido a información permiten optimizar tiempo y recursos.
Sin embargo, el modelo emprendedor-céntrico parte de una premisa clara: la tecnología potencia, pero no sustituye el factor humano. La experiencia demuestra que la motivación, el acompañamiento y la posibilidad de construir un camino propio siguen siendo los principales diferenciales competitivos.
En un mundo donde cada vez más personas buscan independencia, flexibilidad y propósito en su trabajo, el modelo emprendedor-céntrico aparece como una respuesta concreta a los desafíos del emprendimiento actual. Las organizaciones que logren entender que el verdadero diferencial está en el desarrollo de quienes integran sus redes no solo construirán mejores resultados, sino comunidades más resilientes y preparadas para crecer en el largo plazo.
Sobre Essen
Essen es una empresa argentina líder en diseño, desarrollo, fabricación y comercialización de productos de alta calidad para la cocina. Desde 1980, acompaña a quienes cocinan en el hogar e impulsa la cultura del “Cocinar hace bien”, convencidos de los beneficios que tiene la cocina casera para el cuerpo, la mente y el espíritu. Essen trabaja para ser la mejor opción de venta directa, para personas con inquietud en ser dueñas de su propio emprendimiento, que deseen generar para ellas y sus familias oportunidades de desarrollo personal, económico y de integración social.
Más información: www.essen.com.ar

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