La autoridad explicó que, según los reportes técnicos, Bolivia no había registrado precipitaciones de esta magnitud en un siglo, situación que se vio agravada por la deforestación, especialmente en la cuenca del río Piraí y sus afluentes, donde se produjeron violentas riadas.
“La deforestación ha sido un factor decisivo que intensificó el impacto de las lluvias”, señaló Paz, al referirse a los desbordes que afectaron a varias regiones del departamento cruceño.
La situación más crítica se vive en el municipio de El Torno, donde hasta el momento se contabilizan siete personas fallecidas y 18 desaparecidas, mientras que en Warnes y Montero también se reportaron las primeras víctimas fatales a causa de las inundaciones.
Ante la magnitud del desastre, el Gobierno anunció la liberación de recursos económicos para que alcaldías y gobernaciones, en coordinación institucional, puedan atender la emergencia. Asimismo, se destinarán fondos para logística, rescate y apoyo operativo de las Fuerzas Armadas y la Policía Boliviana, bajo la responsabilidad del Ministerio de Defensa y en coordinación con el resto del gabinete.
Las lluvias persistentes han provocado desbordes de ríos, destrucción de viviendas, pérdida de cultivos y aislamiento de comunidades, elevando el riesgo sanitario y humanitario en varias zonas del departamento.
“Bolivia no está sola. Con todas las limitaciones que tenemos, vamos a poner nuestro mejor empeño”, aseguró el mandatario, quien afirmó que el Gobierno trabajará las 24 horas del día, los siete días de la semana, para atender la emergencia. Paz pidió a la población extrema precaución y tomar recaudos, ya que los fenómenos climáticos adversos podrían continuar en los próximos días.

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